¡VIVA LA REVOLUCIÓN!

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Recuerdo perfectamente la primera vez que vi Güeros. Fue en el Festival de San Sebastián en la sección Horizontes Latinos. La cinta venía precedida de unas críticas superlativas en Berlín y había ganas de ver qué era eso de Güeros. Al principio he de confesar que debido a mis gustos personales, el film no me llamaba la atención: ¿Cine de autor en blanco y negro con formato de 4:3 y con gran carga política local? No parecía una propuesta muy afín a mi persona. Sin embargo, desde el minuto uno hasta el desenlace fui eliminando esos prejuicios. Y me di cuenta que si había para tanto.

Güeros no sólo me parece una gran ópera prima, sino sobre todo, una obra maestra. Quizá sean palabras muy grandes a las que solo se pueden decir con la prudente distancia que nos permite el tiempo. No obstante, el impacto que me produjo el film me lo dejan muy pocas películas. Sinceramente, no sé si es un film para todo el mundo, justamente debido a esa clara voluntad experimental y de cine verité. Lo que si estoy convencido es que el film es mucho más accesible de lo que pueda parecer sobre el papel. Porque Güeros no solo es un film calculado a cada encuadre. También tiene personajes.

Y tiene personajes de la categoría de Tomás o Sombra, dos jóvenes que viven en un mundo muy parecido no sólo al de ahora, sino al del resto del mundo. Es imposible no venirle a uno a la cabeza el movimiento 11-M y ese Estado convulso tanto social como ideológico en el que vivimos. Un mundo donde es imposible no tomar partido. Sobre todo si eres joven, sin duda el público al que va dirigido la cinta. Y ahí está el tema: No sólo Güeros se puede apuntar el tanto de despertar la conciencia política incluso al más apolítico. También lo puede hacer no sólo huyendo con habilidad del sermón forzado a diferencia de los habituales cineastas panfletarios del subgénero; si no divirtiendo y emocionando con sus personajes. Hay humanidad en estos roles que viven en este Méjico en estado de sitio por manifestaciones estudiantiles. Y cuando estos te enganchan, sientes que la revolución ha ganado.

Igual que su director, Alonso Ruizpalacios. Él es el otro gran vencedor de Güeros. Porque el sentido experimental y político del realizador aquí se manifiestan más en lo que hace que en lo que dice. Como sus roles. Y eso significa que su sentido experimental es, llegado a un determinado punto, hacer lo que lo da la gana. Y si ahora toca un momento surrealista, se pone a ello y, luego, seguimos carretera arriba. No va a descarrilar porque Alonso está en una situación privilegiada y si, es su primer largo. Así pues, Alonso puede tocar un jam-sesion si le apetece. Porque está todo tan atado, como el uso excepcional del sonido en el film, que no parece que Alonso se vaya ni a despeinar lo mas mínimo, si en un momento dado, decide dar un golpe de timón. Por eso me gusta tanto Güeros: No hay complejos. Hay libertad y verdad. No os la perdáis.

JOAN BOTER ARJONA.-

 

 

 

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