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UNCHARTED: UN EXCELENTE PASATIEMPO
marzo 2, 2022 Articulos

Antes de nada, debo reconocer ser un gran aficionado a los videojuegos que adapta esta película. Por consiguiente, esta crítica va a estar marcada por ello y me va a costar sobremanera ser imparcial. Dicho esto, vamos con lo que me ha parecido. Empecemos con la polémica que arrastraba el largometraje desde el momento de su concepción, el casting. Fueron muchas las voces de los fans que se alzaron en contra de los actores seleccionados, ya que se alejaban demasiado del aspecto o características de los originales. Siendo así, encontramos a Tom Holland como Nathan Drake, el protagonista de la función. Para quien no haya jugado o no conozca al personaje de la fuente original, Nathan es alguien entrado en la treintena, físicamente grande, y con una socarronería y encanto arrolladores. Holland es más bien bajito -incluso se permiten un chiste a costa de ello-, y mucho más joven. Y sin embargo, gracias a su vis cómica y un enorme carisma, el joven actor se adueña de la función y nos hace creer que nadie podría haber sido mejor Drake -¿Físicamente más parecido? Sí, pero no mejor-.

El segundo punto caliente lo encontramos en Victor Sullivan, más conocido como Sully, a quien interpreta Mark Wahlberg. La cuestión es que el Sully que conocíamos era alguien entre los cincuenta y muchos y los sesenta y pocos, canoso y con un frondoso bigote, un hombre de acción pero no un héroe de acción -que es la imagen que tenemos de Wahlberg-. El tema de la edad volvía a aparecer -aunque tiene sentido que si Drake es más joven, Sully también lo sea-, pero una vez más el físico no concuerda. Y, al igual que sucediera con Holland, bastan un par de escenas para que nos haga olvidar cualquier reticencia. La química entre estos Sully y Nathan es todo lo que los jugones habríamos soñado ver. Quizá en imagen se alejen, pero rozan la perfección en personalidad.

Del resto del reparto, destacan una acertada Sophia Ali como Chloe Frazer; un Antonio Banderas con un papel menor de lo esperado pero al que el malagueño le otorga el porte y elegancia necesarios para ganar presencia; y, la verdadera amenaza de los protagonistas, Tatti Gabrielle como la peligrosa Braddock, quien parece habérselo pasado en grande interpretando al personaje.

Por su parte, Ruben Fleischer a la dirección, resuelve de manera notable los set piece de acción, en especial un muy inspirado tercer actor. Entregando a los fans, para nuestro regocijo, secuencias literalmente extraídas de los videojuegos -como el archiconocido momento del avión, por citar uno que sale en el trailer y así evitar spoilers- y otras escenas cargadas de épica como cuando Nathan se hace al fin con su mítica pistolera.

Otro gran acierto de la producción es el de alejarse de su referente más directo, Indiana Jones, para jugar en una liga algo menor y ser más cercana a La Búsqueda. Y es que, siendo honestos, Fleischer no es Steven Spielberg, y cualquier comparativa con el legendario explorador interpretado por Harrison Ford la haría palidecer.

Es en el guion y la banda sonora donde encontramos los verdaderos puntos débiles del largometraje. Por un lado, el libreto -que parte de una idea original pero toma numerosos elementos de los videojuegos-, cumple su cometido pero queda en una aventura menor comparada con el material del que partía. Similar es lo que ocurre con la banda sonora, donde la partitura de Ramin Djawadi solo consigue destacar cuando retoma el tema principal de la saga.

En definitiva, estamos ante un pasatiempo de lo más disfrutable, donde destacan el tándem Holland-Wahlberg, sirviendo para confirmar al primero como un auténtico aspirante a estrella cinematográfica. Inferior al material que adapta, pero muy prometedor como punto de partida de cara al futuro. Cualquiera que busque algo más que un blockbuster creado para el disfrute se llevará una gran decepción. Quien busque justamente eso, saldrá del cine encantado con lo visto.

JOSU DEL HIERRO.-

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