UN ITALIANO EN NORUEGA: FUNCIONARIO EN BÚSQUEDA

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¿Por qué un italiano en Noruega, de Genaro Nuziante es la película más taquillera de Italia? Por varios motivos, uno de ellos es por la presencia de su protagonista, el cómico Checco Zalone.

El segundo motivo es por el tipo de film, que vuelve a ser una comedia de contraste y choque de culturas, al estilo de dos precedentes en el género, como son la francesa Bienvenidos al Norte, de Dany Boon, y su homóloga italiana, Bienvenidos al Sur, de Luca Miniero. En este caso, el protagonista vuelve a ser un funcionario, como lo era Dany Boon en la citada comedia francesa, que vive con la mamma cómodamente en su casa y venera el puesto fijo por encima de todas las cosas del mundo. Un día el Estado decide hacer recortes y la solución es: O bien aceptar el despido con indemnización o avenirse a un cambio de puesto a otra provincia italiana o a otro país. Por circunstancias, y como no acepta abandonar su puesto fijo, terminará en Noruega y allí, en el Círculo Polar Ártico conocerá a una bióloga que le cambiará la vida en muchos aspectos.

¿Cuál es el ingrediente del éxito de Un italiano en Noruega? Ser capaz de hacer reír a los espectadores en menos de 90 minutos con una comedia bastante exagerada, que adereza con más sal gorda que sutileza, y que realiza una crítica bestial al funcionariado, a través de un personaje odioso, que es machista, mentiroso, aprovechado, un “superviviente”. Además, tiene su dosis de romance, entre dos personajes que son como el día y la noche.

¿A quién recomendaríamos la película? A todo aquel que ame las comedias europeas, como las ya citadas o como Nada que declarar, de Dany Boon. A los que quieran pasar 90 minutos de su tiempo en el cine con una sonrisa en el rostro.

SONIA BARROSO.-

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