UN GENIO INIMAGINABLE

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Ésta va a ser la última crítica de este año y quería que fuese de una película que realmente me hubiese dicho algo. Y lo he logrado. “A veces de la gente de la que nada te imaginas, llega a hacer cosas que nunca te habrías imaginado”. Con esta máxima llega The imitation game (Descifrando Enigma), que es mucho más que el biopic del genio matemático Alan Turing en su lucha obsesiva por construir una máquina tan perfecta que pudiese descifrar Enigma, los mensajes nazis encriptados donde se daban las coordenadas de los ataques durante la Segunda Guerra Mundial.

Morten Tyldum, director noruego responsable del notabilísimo thriller Headhunters, vuelve a dar en el clavo. Con un inicio trepidante y una presentación del personaje principal que me pareció brutal (aunque si bien es cierto que Benedict Cumberbatch le aporta la fina ironía sherlockiana al personaje, aquí va un paso más allá), el film rezuma la sutil ironía brittish de Cumberbatch, Matthew Goode, Mark Strong, Charles Dance y Keira Knightley por los cuatro costados, y todos ellos, perfecto en cada uno de sus matizados roles, aporta a la cinta una dimensión mejor.

Aunque el guión de Graham Moore, basado en el libro de Andrew Hodges, no se queda atrás, sino que ayuda a redondear un trama que se adentra en el biopic para hablar de la obsesión de un hombre que ya fue un genio de niño (y por ello, sufrió muchísimo en su juventud, atención a los acertados flashbacks del Alan Turing adolescente). Y nos habla, en dos tiempos, de su manera diferente de entender la vida, el amor y las matemáticas.

Así pues, se nos presenta el retrato de un hombre adelantado a su época, solitario, petulante y misántropo, con sus luces y sus sombras, planteando algunos dilemas morales, sin ocultar las ambigüedades de una figura que fue capaz de decidir a través de una máquina sobre el destino de otras personas.

En definitiva, espionaje, drama, romance, historia para una película no sólo entretenida, sino estimulante, reflexiva, con un gran guión, cast, ritmo narrativo, banda sonora (del siempre excelente Alexander Desplat). Qué importa si en algún momento se deja llevar por la emoción y por algunos subrayados un tanto innecesarios. A mí me ha encantado. Ahora os toca a vosotros decidir si estará en vuestra lista de lo mejor de 2015. En la mía, ya tiene muchos números. ¡Feliz y Cinéfilo Año Faces-Friends!

SONIA BARROSO.-

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