THE GREEN KNIGHT, Y TODOS ARDERÁN, TIDES Y PRISONERS OF THE GHOSTLAND EN SITGES 2021

The Green Knight, de David Lowery, es una maravilla, que estará disponible en Amazon Prime el 28 de octubre y que, desde aquí aprovecho para desear que se estrene en pantalla grande porque lo merecería. Basada en un poema del siglo XIV titulado Gaewin y El caballero verde, la película del director de A Ghost Story es una reformulación del mito del caballero, en este caso sir Gaewin, sobrino del Rey Arturo, que tiene que cumplir un desafío, tras ser retado por un temible ser mitológico Caballero Verde en su morada (la capilla verde) un año más tarde de su primer encuentro.

Una travesía que le llevará a enfrentarse, no sólo con todo tipo de peligros y de «cantos de sirena» en su andadura, sino que también será un viaje interior en busca de su propio valor y coraje. ¿Qué es más importante la bondad o la grandeza? Ésta una de las grandes preguntas y desafíos a los que dicho caballero tendrá que medirse. Este mundo de leyenda artúrica y de fantasía épica y medieval no podría ser más sugerente y estimulante, en especial por la poesía visual que David Lowery imprime en todos y cada uno de sus fotogramas, con una fotografía espectacular y planos que parecen auténticos cuadros. Así pues, fondo y forma se mezclan de tan modo en una de las propuestas más bellas y enigmáticas que pueden verse en cine y una de las películas de espada y brujería más notables que recuerdo (y no quiero hacer comparaciones, pues este film tiene vida propia). Un competente Dev Patel y una embriagadora Alicia Vikander (atención a su doble papel) acaban de poner la guinda de un apasionante relato sobre el valor, el amor, el miedo y la posibilidad de vivir de acuerdo a lo que se supone que debe ser un caballero. Una clausura espectacular para una película que crece en el espectador conforme van trascurriendo días desde su visionado.

Y todos arderán, de David Hebrero, es una vuelta de tuerca al subgénero de «niños con poder de albergar el maligno en su interior» y de pueblos anclados en el pasado y llenos de secretos que les atormentan. Con un arranque espectacular y dos actrices en estado de gracia, Macarena Gómez, quien da vida a una madre que aún vive traumatizada por la muerte de su hijo, y que a la que se le vislumbra una segunda oportunidad en forma de una niña tan misteriosa como siniestra, interpretada por la debutante Sofía García (la revelación de la película), el film transita por el drama familiar, el thriller y el horror para contarnos cómo las rencillas del pasado, las heridas abiertas, las envidias  y el fanatismo religioso (con visiones apocalípticas incluídas) de los habitantes de un pequeño pueblo pueden influir y repetirse en el presente.

Con un reparto increíble, sustentado aparte de por las dos citadas actrices por Rodolfo Sancho, Ana Millán, Fernando Cayo, Rubén Ochandiano y Germán Torres, la historia contiene momentos de tensión y de mal rollo muy bien resueltos, aunque claramente creemos que va de más a menos, pues la resolución de la trama no acaba de resultar satisfactoria. Aún así, se queda como una inquietante película que nos habla de algo tan importante como el daño que pueden ocasionar algunas personas debido a sus mentalidades cerradas a aquellos que son distintos y se salen de la «norma general».

Tides, de Tim Felhbaum, es un blockbuster de ciencia-ficción con una premisa tan interesante como reveladora: Una Tierra devastada por plagas, pandemia y escasez de recursos naturales ha hecho que sus habitantes fueran a colonizar otros planetas, como Kaplan. Blake, una astronauta entrenada desde bien temprana edad, capitanea una misión en busca de un sistema que permita continuar con la reproducción de la especie. Aunque dicha misión espacial tendrá que hacer frente no sólo a ese desafío vital, sino también innumerables peligros que pondrán en riesgo su supervivencia.

La factura visual impecable y un sentido del ritmo y de la aventura que tienen al espectador entretenido en su butaca son las dos bazas principales en las que se sostiene una película que se mueve entre la espectacularidad y el intimismo -aunque quizás la parte más emotiva de la historia sea la que cojee un poco, en mi opinión-. Aun así, se deja ver también, sobre todo por la presencia de un Ian Glen que sorprenderá en su papel, a las antípodas al de Juego de Tronos, y por el empaque de una heroína aguerrida, que no se rendirá para conseguir su objetivo, encarnada por Nora Arnezeder.

Prisoners of  the Ghostland ha sido el «pastiche» de esta edición del festival. Una película del inclasificable Sion Sono, que está claramente a las antípodas de Why dont you play in hell y que nos cuenta el periplo de un ladrón de bancos, interpretado por un desatado Nicolas Cage que es contratado por el gobernador de un pueblo regentado por cowboys, gheisas y samuráis (sí, todos juntos y revueltos, así como lo leéis) para traer de vuelta a su sobrina (Sofía Boutella), que ha sido apresada en Ghostland. Al atribulado héroe no le faltarán un traje con unos sensores que pueden hacer explotar cualquier parte de su anatomía, persecuciones, peleas a katana y un lugar de destino post-apocalítpico y distópico, que se acerca a Mad Max. Quizás su punto de acción y extravagancia visual es tal y sus toques de humor son tan limitados a momentos concretos que la propuesta nos ha parecido delirante y exagerada. Una película sin complejos, que es un turmix de referencias fílmicas, en el que igual nos podemos encontrar escenas musicales como enloquecidas explosiones de ultraviolencia. Un torbellino kitsch tan estridente y vistoso en su forma como vacío en el fondo.

SONIA BARROSO.-

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