THE CONJURING 2: SUSTOS EN LONDRES

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Lo reconozco: No me suelen gustar las peliculas de miedo actuales, con excepciones contadas, como Expediente Warren. Primero, por su facilidad com mezclarse con los films de horror y casquería. Segundo, por su efectismo basada únicamente en los decibelios y su nulidad a la hora de crear atmósferas. Porque en la era del fast food parece que se tiene prisa hasta contar una de miedo. Así nos va.

Pero James Wan entiende lo que es el miedo y cómo contarlo. Porque el tipo sabe de cine. Ya en Saw usó el thriller psicológico y el thriller social para un film de horror que fue mucho más. Con Insidious, se refinó y nos trajo su versión de Poltergeist de 1982, un film de “sustos” muy superior a la media. Pero no fue hasta Expediente Warren que llegó a su canto de sirena. El film sobre el matrimonio de Ed y Lorraine Warren se convirtió en un film dirigido con maestría y que sin inventar nada nuevo lo contaba todo de una forma que daba un sentido a la palabra miedo e inteligencia emocional en el cine.

¿Y ahora? ¿qué tenemos con Expediente Warren: El Caso Enfield? ¿Más de lo mismo? Sí. Pero eso no significa más es menos, sino todo lo contrario. The Conjuring 2 sigue estando dirigida con mano maestra. Sigue teniendo un guión formulaico pero muy bien hilado; unos actores/personajes entregados y memorables, en especial, los Warren. Patrick Wilson, Vera Farmiga y la pequeña interpretada por Madison Wolfe ; y tiene sustos -incluso más que la anterior de la saga-, causa pavor y entretiene que da gusto. Y aunque es algo más ruidosa, la inventiva del film nunca deja de sorprender, sobre todo en sus momentos mas escalofriantemente sutiles. Brutal.

La verdad es que os tengo que confesar que, tras las declaraciones de James Wan tras Insidious 2 y la decepción que me suposo esta, pensé que “se le habían acabado los sustos” al director de Sentencia de Muerte. Me equivocaba. James Wan sigue estando inspirado en el cine de miedo y, tras ver lo que puede hacer tras el género, (Fast 7, ¡por favor!) uno ya tiene ganas de ver no sólo Aquaman, sino lo que sea del director. Porque todo indica que el talento del realizador malayo está tan dotado para el “cine de sustos”, que ha creado escuela, y además puede con todo lo que le echen.

JOAN BOTER ARJONA.-

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