THE CHILDE: KOPINOS EN ACCIÓN

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The Childe (The Bastard) es un thriller surcoreano de aquellos que estarías toda la película con la boca abierta. Trepidante en la ejecución de sus escenas de acción, ya que hacía tiempo que no veía escenas de persecuciones tan agonizantes y prolongadas. De esas tan inmersivas en que no solo los protagonistas acaban dejando su última bocanada de aliento, sino el espectador al verlas. ¿Y qué decir de la trama? Un joven boxeador kopino (mitad coreano y mitad filipino) es llamado por su hermanastro para hacer un viaje desde Filipinas a Seúl para visitar a su padre agonizante. Un viaje que estará plagado de peligros, aliados y traidores inesperados y, todo ello, salpicado por muchísima acción y violencia hasta llegar a su destino. Un destino inesperado. En un guión lleno de vueltas de tuerca en que nada ni nadie es lo que parece a simple vista.

Un periplo marcado por dos personajes principales, el joven boxeador filipino y un inesperado «colega», que es todo un profesional en su campo y que protagoniza también las líneas de humor de la película, otro de los ingredientes esenciales de este cóctel. El espectador tendrá un poquito de de todo para asegurar dos horas de acción y entretenimiento a todo trapo: Persecuciones imposibles, alianzas, traiciones familiares, negocios sucios, bajada a los bajos fondos, peleas, violencia…En un film lleno de tensión, que no da tregua al espectador en ningún momento. Atención merece sin duda su director Park-Hoon-Jung, guionista de dos joyas en thrillers surcoreanos como Encontré al diablo y New World; mientras que como director destacó en The Witch parte 1 y 2 y en Noche en el paraíso.

Tras ver la película pensé que bien podría pasarse en sesión doble con El gran golpe (The Thieves) por la gran cantidad de personajes, escenarios, acción y humor que maneja también, como le sucede a ésta. Este film no puede ser tomado en muy serio porque es una sucesión de piruetas, a cuál más imposible e impensable, ya desde la trama y en la ejecución de la misma. Aunque si entras en él es un disfrute al máximo nivel como hacía tiempo que no vivía en una sala de cine. Un mecanismo de relojería hecho con excelencia, rodado con buen ritmo y elegancia por y para conseguir la diversión y el entretenimiento del público, lo que no es moco de pavo.

Y, aunque uno de los mejores thrillers surcoreanos no sería, sí es de los más trepidantes y tensos que recuerdo, para ello sin la necesidad de ser sumamente desagradable -aunque sangre haya a raudales en una parte, el humor y lo rocambolesca que es su trama le saca siempre hierro al mismo-. Una gozada realizada para divertirse sin complejos.

SONIA BARROSO.-

 

 

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