TERRY GILLIAM: BUSCANDO EL SENTIDO DE LA VIDA

72 años. Todo vitalidad, ironía e imaginación. Así es Terry Gilliam, ex miembro del grupo británico de referencia Monty Python y director de 12 monos, La vida de Brian, Brazil o El Secreto de los Hermanos Grimm. El cineasta nos recibe en la Suite del Hotel María Cristina durante su hora de la comida. Así de dura es la promoción de su nueva película: The Zhero Theorem. En ella, Christopher Waltz  interpreta a Oohen Leth, un excéntrico genio de los ordenadores que vive en un mundo corporativo controlado por una  misteriosa figura llamada “Dirección”. Recluido en su hogar, Oohen trabaja en la solución a un extraño teorema, un proyecto que podría descubrir el significado de la existencia. Eso último va ser el leitmotiv de la entrevista. Descubrir cuál es el sentido de la vida para Terry Gilliam, mientras nos habla de su vida, obra y, en concreto de su último trabajo: The Zhero Theorem. Así que empezamos a hablar con el genio…

En esta última película nos remite a un concepto muy arraigado a su etapa en los Monty Python, El sentido de la vida (The meaning of live 1983),. ¿Cuál cree que es el sentido de la vida?

No, no puedo decir cuál es el sentido de la vida. Porque no creo que haya un sentido de la vida. Creo que cada uno se la hace a si mismo pero no existe una única razón para todo el mundo. La iglesia antes te decía lo que era el sentido de la vida. Pero ahora este personaje lo busca de forma estúpida…

¿Cómo nació este proyecto?

Esta historia nace a raíz del fracaso de mi proyecto de Don Quijote. Quería hacerlo hace 5 años pero al final hice”El imaginario del Dr Parnassus. Y el año pasado estaba preparando para rodar Don Quijote pero le dije a mi agente que este año tenía que rodar algo o de lo contrario empezaría a disparar a la gente (risas)* Así que me propuso la idea de The Zhero Theorem. Entonces, la productora dijo que sí porque iba a ser la mitad de lo que iba a costar hace cinco años. Sólo hizo falta que Christopher Waltz diera luz verde y el proyecto fuera adelante.

¿Y cómo fue el proceso para llevar a cabo este The Zhero Theorem?

El proceso fue muy rápido. La pre-producción empezó en julio y empezamos a grabar en octubre. El rodaje también fue de vértigo porque tuvimos que realizar tomas muy rápidas y emplear los recursos que nos permitían avanzar más rápidamente, sabiendo que más tarde podríamos modificar el metraje durante el proceso de post producción. Porque realmente no teníamos tiempo.

Usted siempre navega a contracorriente en su cine como Don Quijote…Lo digo porque usted siempre lucha por hacer su cine guste o no como si fuera Don Quijote enfrentándose a los molinos de viento…

Si realmente no crees en lo que haces, nada tiene sentido. Yo no quiero ser un director de encargo. Cuando hago una película tengo que estar poseído con la idea de hacerla. Y yo soy el que tengo que mandar y el que tengo que estar contento con el proyecto.

Esta cinta tiene muchos paralelismos con Brazil de la que ya han pasado 30 años. Pero estamos ante una versión más reducida en cuanto a presupuesto de la misma…

Quería hacer una nueva versión de la misma porque… ¡el mundo ha cambiado tanto. ¡Ahora la tecnología está presente en todas las fases de nuestra vida! Y justamente la premisa de The Zhero Theorem es la historia de alguien que quiere alejarse de ese ruido, de toda esa tecnología. De esa forma, se puede aislar del mundo y reflexionar acerca de El sentido de la vida, sobre todo en lo que se refiere en las relaciones personales que entran en su mundo solitario. Los jóvenes de hoy en día… ¿Cómo saben quiénes son? ¿A través de Facebook? ¿Por Twitter? Así que la película va de eso. ¿Cómo puedes buscar la soledad en este mundo moderno? Y, lógicamente, definir que es este mundo moderno. Por ejemplo, lo que está haciendo algunos estados de Norte-América donde el concepto antiguo de iglesia está desapareciendo para mucha gente y, por ello, lo están modificando. Así que me pregunto: ¿Ese nuevo modelo en qué dirección va?

Supongo que la diferencia que hay Brazil es que ahí no había vinculación emotiva con los personajes. Y aquí si lo hay pero las relaciones son muy vanas…

Mira, yo tengo Facebook y no hablo con nadie. Y no quiero leer las opiniones de mis amigos en Facebook. No me interesa La NSA ya nos controla la vida a través de Facebook y Google…De hecho, si tienes una página de Facebook con mucho éxito, la gente te va a pagar mucho por tener esa información. (Risas) Pero no, eso no es para mi.

¿Qué es lo que le motiva a Terry Gilliam para seguir haciendo películas?

Porque es mejor que estar en casa mirando el ordenador. Además el proceso de hacer una película es una maravilla porque juntas a un montón de gente con talento, estás trabajando con ellos durante unos cuantos meses y durante ese tiempo breve, le dan un “sentido a tu vida”.

Supongo que para Terry Gilliam el sentido de la vida de  es hacer películas.

Excepto cuando estoy haciendo una película. Entonces pienso que El sentido de la vida es cualquier cosa menos hacer una película. Además, me fascina el hecho de mis películas tenga críticas mezcladas, que la gente tengo opiniones muy positivas o negativas de las mismas. ¡Es una locura! Y eso me parece muy interesante. Porque yo no quiero hacer películas “bonitas”. Para mí eso sería la muerte. Estamos tan ocupados en nuestras vidas que sólo queremos ver el éxito en el cine.

Su película esta en varios festivales. ¿Cree que de esa misma forma, los diferentes públicos que la vean reaccionaran de forma diferente al verla?

Seguramente la audiencia latino-católica entenderá mejor mis películas. (Risas) Estaba siendo irónico, claro… Eso es cuando yo era más joven y compraba los discos de los Beatles y entonces salía un nuevo disco de ellos y no me gusta nada porque no se parecía al disco anterior. Pero como ya que lo había comprado, tenía la obligación de escucharlo de nuevo y lo escuchaba por segunda vez…Y al final, llega el punto de que acabas encantado con el disco. Creo que eso puede pasar con mis películas. Por ejemplo, recuerdo el caso de un periodista en París que vio Tideland y dijo: “Esta peli es una mierda, horrible. La odio’. Pero al tener que entrevistarme más tarde la tuvo que volver a ver y al final dijo que “era su película favorita. Interesante, ¿eh?”

Aunque The Zhero Theorem habla sobre el mundo digital es un regreso al cine analógico. En Parnassus todo era digital y en cambio aquí se nota su pasión por los decorados y una vuelta a sus orígenes donde todo era cortar y pegar.

Para mí, esta una película de vinilo o mejor dicho de semi-vinilo porque dentro de todo ese decorado está lleno de efectos especiales. Es una mezcla. De ahí lo de semi-vinilo. Además, la imagen siempre es igual sea en la TV o en el cine. Es 16:9. Así los bordes de la pantalla tienen esa forma tan característica porque es un homenaje a los inicios del cine. Tú veías lo que veía la cámara. Como en los orígenes del cine mudo…

No hay tiempo para más. Terry Gilliam termina de degustar el jamón y nos despedimos del genio, con la idea de que su próximo film sea su ansiado Don Quijote o, al menos, eso es que lo pretende este director visionario. No sabemos si esta vez será al fin la definitiva. Pero estamos convencidos de que, tarde o temprano ese proyecto verá la luz. Porque no hay nadie como Terry Gilliam para desafiar ” los molinos de viento” de la industria…

*Juego de palabras. “Shoot” en inglés es rodar y, a la vez, disparar.

JOAN BOTER ARJONA.-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *