TE PROMETO ANARQUÍA GANA EL ZINEGOAK

ANARQUIA

Te prometo anarquía, de Julio Hernández Cordón, ha resultado la ganadora de la decimotercera edición de Zinegoak, el festival internacional de cine y artes escénicas gaylesbotrans que se ha celebrado desde el 22 hasta el 29 de febrero en Bilbao. El jurado internacional, compuesto por el cineasta brasileño afincado en Berlín Karim Aïnouz, autor entre otras de Praia do Futuro, la italiana Tatiana Lo Iacono programadora de Sicilia Queer Filmfest y Maialen Beloki, que desde este año forma parte de la subdirección del Festival de cine de San Sebastián ha otorgado el premio a la mejor película de ficción a Te prometo anarquía (2015) por “el descaro, el coraje, la mala educación y el encantamiento romántico de la película, puro rock & roll”. Y además del máximo galardón el cineasta latinoamericano nacido en Carolina del Norte ha conseguido alzarse con el premio a la mejor dirección.

El autor debe estar muy agradecido por el reconocimiento que ha recibido por parte del jurado internacional, puesto que, ha obtenido los dos premios más relevantes de dicho certamen. Y además de eso porque no es la primera vez que consigue un premio tan importante en un festival celebrado en el País Vasco, ya que, con su ópera prima titulada Gasolina (2008) ganó el premio Horizontes en el festival de San Sebastián, que está dotado con 35.000 euros.

Este año en la Sección Oficial han competido doce largometrajes de ficción que nos han demostrado una vez más que hay muchas y muy variadas propuestas dentro del cine que se enmarca dentro de la categoría LGBT. Las películas tratan los problemas reales de personas normales y corrientes, por lo tanto, sería absurdo pensar que estas películas están dirigidas exclusivamente a un público homosexual. Está claro que hay problemas que sólo atañen a personas que son homosexuales, transexuales o intersexuales, pero lo que nos une es mucho más que lo que nos separa. El buen cine tiene la capacidad de llegar a un público heterogéneo, y cuando las buenas historias logran conmover al espectador no hace falta reivindicar nada, simplemente hay que disfrutar de la experiencia emocional que nos ofrecen. Porque a través de las emociones las grandes historias nos invitan a reflexionar sobre la problemática que se plantea en ellas.

DOLAN, CAROL Y LA CHICA DANESA

Además, como es sabido, cuando una película refleja de manera magistral la condición humana consigue llegar a personas de toda clase y condición. Esa es precisamente la ventaja que tienen las grandes historias, que gracias a su sensibilidad llegan a un público tan amplio que logran trascender todo tipo de barreras y pueden servir para superar ciertos prejuicios. Por lo tanto, estoy totalmente de acuerdo con cineastas como Xavier Dolan o Alante Kavaite, por citar dos autores que hacen cine con mayúsculas, cuando defienden la idea de un cine sin etiquetas, un cine que retrate a personas corrientes (con sus virtudes y defectos), sean estas homosexuales, heterosexuales o transexuales, porque etiquetar a las películas puede ser un obstáculo a la hora de llegar a un público más plural.

Por ello, es bueno que los grandes estudios de Hollywood apuesten por proyectos como La chica danesa (Tom Hooper, 2015) que ha sido distribuida en diferentes países por Universal Pictures o Carol (Todd Haynes, 2015) que ha sido distribuida en Estados Unidos por los famosos y poderosos hermanos Weinstein, porque de este modo consiguen llegar a un público más amplio. Esas historias logran lo que la mayoría no puede, que es juntar al público entorno a ellas y por eso se convierten de manera inmediata en clásicas obras maestras. Sin embargo, a pesar de todo a día de hoy la labor de festivales como Zinegoak o LesGaiCineMad sigue siendo indispensable para promover los valores de la diversidad sexual, de identidad y de género entre la ciudadanía.

Por consiguiente, se puede afirmar que el cine de Dolan es político porque la única manera de cambiar el mundo es empezando por cambiar la vida de uno mismo. Y si no somos capaces de hacer frente a nuestros mayores demonios seguiremos haciendo daño, aunque sea de manera inconsciente, a las personas de nuestro alrededor. Y del mismo modo, si no somos capaces de lidiar con nuestras emociones más destructivas corremos el riesgo de dañar a las personas que más queremos. Por ello, uno debe tratar de cuestionar sus propias mentiras para así poder trabajar con emociones y sentimientos negativos asumiéndolos con total serenidad y no proyectándolos al exterior (buscamos siempre un chivo expiatorio para librarnos de sentimientos de culpa y confusión). Y para ello uno tiene que mirar para sus adentros porque esos sentimientos determinan la actitud de cada uno frente a la vida.

Por lo tanto, según mi opinión, el cine de los sentimientos que defiende Dolan me parece más interesante que el cine considerado estrictamente político. Por todo ello pienso que el cine que difunde Zinegoak es político, ya que, reivindica la consciencia del deseo, de los cuerpos, de la sexualidad, a fin de cuentas, de las relaciones sentimentales entre personas sea cual sea el género o la orientación sexual.

FILMS PREMIADOS

A continuación repasaremos los largometrajes de ficción que han sido premiados este año, empezando, por supuesto, por la ganadora. Te prometo anarquía es una cinta que retrata la cotidianeidad de dos buenos amigos que también son amantes y que intentan sobrevivir como pueden en la Ciudad de México. Aparte de la cuestión homosexual el autor quiere retratar lo decadente de un país azotado por el narcotráfico, la pobreza y la injusticia, ya que, los paisajes urbanos que aparecen en pantalla no son nada halagüeños. Sin embargo, el relato se centra en la vida diaria de Miguel y Johnny, que son los protagonistas principales. Pero en realidad se trata de un trío, más bien, ya que, Johnny sale al mismo tiempo con una chica llamada Adri y a Miguel no le gusta nada la idea de tener que compartir a su amante con nadie.

Al igual que The Dreamers (Bernardo Bertolucci, 2003) o Les amours imaginaires (Xavier Dolan, 2010) se trata de un trío amoroso compuesto por dos hombres y una mujer, pero la particularidad de esta obra rodada en México es que tiene un trasfondo social. El narcotráfico sea convertido en un tema muy recurrente para los cineastas que quieren estrenar sus películas en los festivales más prestigiosos del mundo, además de que consiguen cosechar premios importantes en dichos certámenes.

Laura Bispuri y Francesca Manieri han recibido el premio al mejor guión por Vergine giurata (2015) que compitió en la sección oficial de la Berlinale el año pasado. Además la actriz principal, Alba Rohrwacher, ha recibido por parte del jurado de la Unión de Actores Vascos una mención especial por el papel que interpreta. La cuestión de la identidad (y sus paradojas) siempre está presente en este festival, más que el sexo explícito o el tema de la infidelidad sexual, por ejemplo, y esta cinta rodada entre Albania e Italia es una buena muestra de ello. En la producción chilena En la gama de los grises (Claudio Marcone, 2015) el protagonista, un exitoso arquitecto de 35 años, se debate entre su familia (esposa e hijo) y su amante homosexual, ya que, tiene un conflicto interior encarnizado entre su vieja y establecida identidad (auspiciada por los valores dominantes que imperan en la sociedad chilena) y su verdadera y nueva identidad, que es mucho más problemática a la hora de asumirla.

La protagonista de la historia de Vergine giurata también tiene que elegir entre dos identidades, entre Hana y Mark, pero en este caso la problemática que plantea la directora Laura Bispuri es otra muy distinta. El tema de la identidad es tan complejo que el espectador no sabe con certeza si la protagonista es lesbiana o transexual, ya que, la narración plantea muchas dudas al respecto. Hana es una mujer de carácter marcadamente masculino que vive en una sociedad tradicional del norte de Albania donde el sexo determina irremediablemente las actividades y roles del hombre y la mujer. El sistema de género es realmente estricto y por ello, no se admiten las transgresiones de ningún tipo.

A Hana le gusta hacer cosas de hombres como disparar con la escopeta, por ello sus vecinos pueden castigarla incluso con la muerte. Por lo tanto, el padre adoptivo de Hana decide que ella se convierta en un hombre para que así pueda seguir con su vida sin temor a que la asesinen. Entonces a través de un determinado ritual Hana se convierte en Mark de la noche a la mañana y a cambio de gozar de los derechos (y obligaciones) de los hombres debe prometer mantenerse virgen por el resto de su vida. Sin embargo, ella no se siente cómoda con su nueva identidad como hombre y decide marcharse a Italia para recuperar su verdadera identidad que le fue arrebatada en el pasado. La lección de este tipo de películas es que la identidad, al igual que los derechos políticos y sociales, tiene que ser conquistada.

Sin embargo, la mayoría de las veces la única manera de construir la verdadera identidad es huyendo del lugar de origen. Es el caso de la producción sueca Pojkarna/Girls Lost, un relato fantástico acerca de tres adolescentes “lesbianas” que intentan sentirse a gusto en su piel. Girls Lost, que va a ser estrenada próximamente en los cines comerciales de España gracias a la empresa madrileña Surtsey Films, ha obtenido el premio a la mejor interpretación principal que ha concedido el jurado compuesto por la Unión de los Actores Vascos y que ha recaído en Tuva Jagell. La historia es realmente sencilla, pero la cineasta Alexandra-Therese Keining utiliza la fantasía para ahondar en las cuestiones de la identidad y de la orientación sexual; el uso de la fantasía para abordar ciertos problemas humanos es realmente atractivo como demuestran películas como Air Doll (2009) del maestro japonés Hirokazu Kore-eda.

El objetivo de la autora es confundir al espectador jugando con las expectativas creadas por ella misma. Al principio de la narración los chicos de la escuela que maltratan y humillan a las protagonistas se refieren a ellas como “lesbianas” y ese hecho sirve de punto de partida para plantear el tema de la identidad como laberinto. Es sabido que la identidad es un proceso constante e ininterrumpido que se construye a través de las interacciones con el otro, por ello, la cineasta pone de manifiesto el poder que tienen los demás para determinar la identidad de cada uno de nosotros. El argumento es sencillo, saber: las chicas plantan una semilla única que hace brotar una planta mágica. Cuando beben de ella se convierten rápidamente en chicos y de este modo pueden interactuar de manera distinta con sus compañeros de escuela que tantos quebraderos de cabeza les provocan.

ACHILE

Por otro lado, Claudia Cantero ha sido reconocida con el premio a la mejor interpretación de reparto por su papel de Teresa en la chilena La visita (Mauricio López Fernandez, 2014). En mi opinión, se trata de uno de los mejores largometrajes estrenados en esta edición, ya que, refleja perfectamente la pugna entre las viejas y nuevas identidades. Elena, una transexual interpretada por Daniela Vega, ha regresado a su casa después de unos largos años de ausencia a consecuencia de la muerte de su padre. Al parecer, ella ya ha conquistado su nueva identidad gracias a un contexto favorable lejos de su lugar de origen, pero al regresar a casa los demonios del pasado (y las expectativas de los presentes) aflorarán con fuerza hasta hacer tambalear su identidad como Elena. Felipe, su antigua identidad, amenaza con devorar a Elena. No obstante, al final gracias a la comprensión y el apoyo de su propia madre que la acepta como la mujer que es, consigue defender su verdadera identidad en esa casa ajena y maldita.

Es innegable que la cinta tiene algo de terrorífico y se puede afirmar, por tanto, que se trata de una película de terror, ya que, habla de una casa donde reinan los espíritus del pasado. En cuanto a la estructura narrativa las miradas, los gestos y los silencios tienen mucha importancia y por ello es más relevante lo que no se dice que lo que se dice. El cineasta intenta mostrar la realidad antes que explicar lo que sucede en esta casa extraña y aterradora. Resumiendo, se trata de una magnífica película que obtuvo el premio Maguey en el festival de Guadalajara.

Para concluir con el repaso de esta edición analizaremos Sangailés Vasara (2015) de la realizadora lituana Alante Kavaite, la cual ha obtenido el premio Lesbianismo y Género que concede el Área de Igualdad del Ayuntamiento de Bilbao. Dicha película compitió en el festival de cine europeo de Sevilla el pasado año después de haber ganado el premio a la mejor dirección en Sundance. Se trata de un relato mágico y encantador protagonizado por dos muchachas adolescentes que reivindica el poder del amor para alcanzar la felicidad. ¿Y de qué manera entiende la autora la felicidad? Según la tesis que defiende ella, la felicidad consiste en que cada uno pueda hacer realidad sus sueños, aun a costa de sacrificar la relación amorosa. Sangailé es una persona tímida y callada que minusvalora su propia fuerza y valor a consecuencia del trato que recibe por parte de su desconsiderada madre desde que es una niña. Sin embargo, en el verano conocerá a Auste, una chica llena de vitalidad y energía, que la apoyará en su búsqueda de la felicidad, es decir, para que pueda llegar a ser lo que es.

Gracias a la comprensión y a la paciencia que le demuestra ella la protagonista va a poder salir de su burbuja en el que ha permanecido encerrada durante tanto tiempo paralizada por el miedo y la autocompasión. Gracias a la relación amorosa que entabla con ella Sangailé consigue de una vez por todas superar uno de sus mayores miedos que le impiden ser feliz, ya que, su mayor sueño es pilotar aviones de acrobacias, pero como sufre de vértigo nunca antes se había atrevido a subir a uno de ellos.

Por ende, la relación amorosa le sirve a la protagonista para afrontar por fin sus mayores temores y de este modo se siente con la suficiente endereza para poder luchar por su gran sueño. Es sabido que continuamente se estrenan películas románticas en nuestras pantallas, pero en pocas se suelen escuchar frases tan portentosas como la que le dedica Sangailé a Auste cuando afirma: “gracias por ser como eres”.

Normalmente la tragedia es un ingrediente indispensable a la hora de construir una historia de amor, y las frases que suelen repetirse hasta la saciedad suelen poner de manifiesto la dependencia y la fragilidad humanas. Como ejemplo tenemos las típicas frases como “sin ti no soy nada” o “sin ti no podré ser feliz”. Sin embargo, aunque estemos ante una bella historia de amor, la autora no renuncia en ningún momento al realismo y por ese motivo la pareja acaba distanciándose al final. A pesar de todo, prefiero quedarme con la bonita declaración de amor que le profesa a Auste: “gracias por ser como eres”, puesto que, hay que ser agradecido en la vida.  Aunque sus caminos acaben separándose  hay que resaltar el lado bueno de las cosas. A pesar del final, la autora defiende la fuerza transformadora del amor.

BEÑAT EIZAGIRRE INDO.-

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