SING STREET: BE HAPPY SAD

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John Carney es un director que me sedujo en Once y volvió a hacerlo en Begin Again: Su sensibilidad para combinar historias en los que el amor y la música es lo más grande del Universo es sencillamente mágica. En Sing Street vuelve a dar en la diana, de nuevo, con una pequeña gran película, que atrapa desde el primer minuto y no te suelta.

Conor (el descubrimiento, el cantante y ahora actor, Ferdia Walsh-Peelo) es un chico de 15 años que vive en la Irlanda de la década de los 80. La separación de sus padres y el cambio a un nuevo colegio, enturbian su presente, sintiéndose bastante desorientado y perdido. Tan sólo los consejos musicales y vitales de Brendan (Jack Reynor, ¡ojo a su escena de reivindicación del papel del hermano mayor en una familia!), y el flechazo amoroso instantáneo que siente por Raphina (estupenda Lucy Boynton), una joven y misteriosa modelo de mirada magnética, le harán crear una banda musical y componer sus propios temas, con la ayuda de Eamon (Mark McKenna), para intentar seducirla y, al mismo, tiempo encontrar su camino y tomar las riendas de su existencia gris.

La película presenta varios elementos que combinados la hacen muy interesante. Por una parte, la crítica social, con la presencia de una serie de adolescentes que, o bien han perdido a sus padres, o viven en hogares donde el alcoholismo, el paro o las separaciones esán a la orden del día. Asimimo, en la escuela presentan problemas de bulliyng (siendo acosadores o víctimas) y de autoritarimo por parte de sus profesores. Irlanda no se presenta como el país de las oportunidades, sino como un lugar gris y desolador donde el futuro para la juventud es más que incierto.

Por otra, la historia de amor a través de la música, que vuelve a ser deliciosamente arrebatadora. Buena culpa de ello la tienen la química entre la pareja protagonista y la selección musical, que combina canciones compuestas por John Carney y Glen Hansard (sí, el protagonista y compositor de Once) con temazos de los 80 de The Cure, Duran Duran, The Clash, The Jam, Motörhead, Hall & Oates, etc, pasando por un tema interpretado por Adam Levine (Maroon 5).

Así pues, Conor transita por una gran variedad de estilos musicales en función de su estado de ánimo. Y sí, este protagonista adolescente tiene algo del de Submarine (Richard Ayoade, 2010) o del de ¡God Help de Girl! (Stuart Murdoch, 2014), está impregnado por esa melancolía vital, ese “happy-sad” style, o cómo tratar de ser feliz enmedio de las circunstancias adversas, pero con ese ansia juvenil por no estancarse, arriesgarse y reconducir su propia vida.

Naif, romántica, melancólica, divertida, triste y, en definitiva, llena de promesas y sueños (cumplidos, por cumplir o no realizados), como la vida, Sing Street os atrapará. Primero, por sus personajes, con los que es muy fácil empatizar, así como por su aparente sencillez y falta de pretensiones. Pero no os dejéis engañar, hay mucho más en esta feel-good-movie de lo que se aprecia en su superficie. Espero que os dejéis seducir y que seáis capaces de dejar de escuchar en “bucle” su banda sonora (¡os confieso que aún no he podido!).

SONIA BARROSO.-

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