RIDLEY SCOTT, EL VETERANO REFORMULADOR DE GÉNEROS

A punto de cumplir 77 años el día 30 de noviembre,Ridley Scott es un veterano director de Hollywood con un estilo propio. Aunque su filmografía es de lo más ecléctica y variada, encontramos una característica que aúna y atraviesa todos y cada uno de sus títulos: se trata de la reformulación de los géneros tradicionales. Esta semana estrena El Consejero (The Counsellor), un extravagante thriller más cerca del cine de autor que del comercial, donde se pone a los pies de un guionista ilustre, Cormac McCarthy (autor de The Road y No es país para viejos). 

A continuación, vamos a repasar dicha reformulación de géneros. Autor de dos obras maestras de la ciencia-ficción y el terror contemporáneos, como son las ya míticas y veneradas Blade Runner (1982) y Alien, el octavo pasajero (1979) (a la que volvería el año pasado con la sugerente Prometheus), Scott quiso ir un paso más allá en dichos géneros al dotar a los replicantes de Blade Runner de una personalidad propia, por lo que el film encerraba toda una filosofía futurista y sobre la humanidad muy particular.

En Alien, el octavo pasajero convertía a una mujer, en apariencia frágil y vulnerable, en toda una aguerrida combatiente contra la raza alienígena, no en vano, la teniente Ripley (Sigourney Weaver) se convirtió en un icono de heroína de acción, que aún no se había visto en la gran pantalla. Y que luego volvería a repetir, con un poco menos de acierto y sorpresa, con el personaje de Elisabeth Shaw (Noomi Rapace) en Prometheus. Las novedades que introdujo en estos dos films los convertirían en dos títulos de culto, referentes de muchas generaciones cinéfilas posteriores.

En Thelma y Louise (1992), una década más tarde, se atrevió a trastocar las reglas de las road-movies tradicionales, llenas de testosterona, al introducir a dos protagonistas femeninas, interpretadas por Geena Davis y Susan Sarandon, que se convertirían en dos heroínas de la vida cotidiana contemporánea, al enfrentarse a los hombres que las subyugan y al mundo que las oprime. Una película en clave feminista con un trasfondo totalmente revolucionario en el subgénero de las películas de carretera. Ella mordían el polvo sin miedo al futuro.

Años más tarde, en Gladiator (2001), Scott se atrevió a rescatar del baúl de los recuerdos un género totalmente olvidado y, por qué no admitirlo, denostado en Hollywood y devolverle todo su brillo y esplendor, con una puesta en escena moderna y espectacular: Gladiator. El film contaba el descenso a los infiernos de la esclavitud de un valiente general de la Roma Ulterior (Russell Crowe) durante el imperio del tirano Cómodo. Nunca una película de gladiadores había lucido tan salvaje y tan descarnada como en esta revisión del mito del gladiador, que se enfrenta y desafía con sangre, sudor y lucha a todo un Imperio. 

Después actualizaría el género de gangsters en American Gangster (2007),  al explicarnos la historia real del capo “negro” Frank Lucas (Denzel Washington), retratándonos la América de los años 70, llena de drogas y policías íntegros (Russell Rowe), fascinados por el otro lado de la Ley.

Y en 2008, se atrevería con el thriller político en Red de Mentiras, donde se nos explicaba (antes que la serie Homeland y Zero Dark thirty, de Kathryn Bigelow lo pusiesen de moda) los entresijos de la CIA y cómo se crean y se manejan los conflictos en Oriente Próximo, la mayoría desde despachos y en pocas ocasiones, sobre el terreno, a través de la figura de dos agentes muy diferentes: uno de campo (Leo DiCaprio) y otro de despacho (Russell Cowe). 

Ahora con El Consejero, Scott parte de las reglas del thriller fronterizo de narcos, para llevarlo a otros derroteros, mucho más extravagantes. Pero, encontraréis más detalles de este film en la crítica de esta semana.

En definitiva, que Ridley Scott, se ha convertido, por méritos propios, en un reformulador de géneros y personajes tradicionales, para llevarlos a un terreno diferente, tan inesperado como sugerente, tan inhóspito como acertado.

SONIA BARROSO.-

 

 

 

 

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