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PROMESAS TRUNCADAS
noviembre 26, 2013 Cine de Autor

Diamantes negros, de Miguel Alcantud nos cuenta parte de una premisa interesante: la trama se centra en dos chicos pobres de Mali, que juegan muy bien al fútbol y los cuáles, aparte de aptitudes, tienen mucha ilusión de jugar en Europa. Un día les descubre un representante español, interpretado por Willy Toledo, que los quiere traer a Europa, concretamente a Francia. Aunque para  llevarlos allí  sus familias tendrán que pagar un dinero que, obviamente, no tienen, por ello, se tienen que endeudar para que los chicos consigan su sueño.  

Primero, van a parar a Madrid, donde tienen que adaptarse a su nueva vida y al país, aprender español, etc. Y además, sólo consiguen pruebas en equipos de barrio. Ahí entra en escena otro representante futbolístico, encarnado con brío por Carlos Bardem (en un papel que nos recuerda al del entrenador de Alacrán Enamorado, de Santiago Zannou). Éste sólo quiere a uno de ellos, entonces deberán superar otro obstáculo: la separación…

Los dos chavales protagonistas saben jugar a fútbol, son creíbles en sus roles y saben cómo desenvolverse en ese mundo de representantes sin escrúpulos, promesas de una vida profesional nueva y sueños truncados. Así pues, se trata de un film denuncia sobre el tráfico de menores a algunos lugares de Europa con la excusa de un contrato profesional, con la posibilidad de cumplir un sueño largamente anhelado y la promesa en el horizonte de conseguir llevar una nueva vida mejor.

La dirección es bastante justa, pues se nota que el director procede de el mundo televisivo, donde ha realizado algunos capítulos de series como El internado y Águila Roja, por ello, tiene aires de telefilm. Quizás, con este material de partida, hubiese sido mejor rodar un documental que una película de ficción. Sin lugar a dudas, lo mejor de la película es un chulesco Carlos Bardem, que se come a Willy Toledo, literalmente, pues a éste último se le ve sin alma y muy flojo en su rol.

JR PALOMAR.-

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