PINTOR GRUÑÓN

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Mr Turner empieza con una pictórica y sublime imagen de la campiña inglesa sumergida en un crepúsculo de casi un minuto. Dichoatardecer termina con la figura a contraluz de ese pintor de imagen grotesca que pinta dicho retrato y que es la contraposición de la belleza de la naturaleza con su fealdad casi animal. Al contemplar una escena así, uno se puede creer que estará ante un film de gran calado fílmico. Pero lo que viene a continuación, acaba certificando que lo visto en el prólogo es, al menos para este cronista, un  espejismo.

Sí, Mr Turner tiene una de las mejores fotografías del año gracias a su magistral uso de la luz que hace destacar su exquisito diseño artístico. Pero el resto no está a la altura. Y sí, Timothy Spall esta magnífico (por ello se ha alzado con el Premio al mejor actor en Los Premios Europeos de Cine), pero la cinta sólo nos enseña la caricatura del personaje en 149 minutos desmedidos.

Una lástima que el film de Mike Leigh no aproveche el marco incomparable de su imagen plástica y caiga en la palabrería vacuade una película fría, que desdibuja su personaje a través de pinceladas y que no indaga en su misantropía ni en sus intentos por no ser un biopic al uso. Mr Turner se queda a camino de muchas cosas y sólo la decadencia del pintor que aparece tras hora y media de vaivenes narrativos y temáticos, logra interesarme, antes de caer en la agonía de manual.

Si el film de Leigh es otra muestra de la aniquilación  de la prosopografía par dar lugar al discurso abstracto, creo que no puede ser mas fallido, ya que da la impresión que aquí hay 2 películas (la formal y la “narrativa”), que nunca se dan de la mano, amén de algunos momentos aislados y el acto donde vemos la desintegración de su mundo, el cual tampoco he podido detectar, articulado de forma coherente.

En definitiva, que quienes el peaje visual sea más suficiente para un film tienen una cita con el último film del director de El Secreto de Vera Drake. Pero los que intenten indagar más allá lo tendrán crudo para disfrutar del film si les sucede como a un servidor. Eso sí, los gruñidos de Spall serán recordados, sin duda.

JOAN BOTER ARJONA.-

 

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