PEQUEÑO PERO MATÓN

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Ya sea la historia de un millonario que se pone una armadura robótica, la de un súper soldado alterado genéticamente o al de un dios nórdico con licencia para martillear, las películas sobre personajes Marvel propiedad de Disney Studios cumplen una misma función desde Iron Man: Crear la macro-saga cinematográfica más grande de la historia. Y para ello, aunque cada rol y film tenga su propia personalidad, todas tienen que tener un patrón establecido y nunca se desvían de él. Guardianes de la Galaxia se desviaba un poco al hacer un film deliberadamente retro con un toque gamberro dentro de la fantasía superheroica multitarget del mundo Marvel en el cine.

Ant-Man parece seguir en su misma línea, pero luego vemos que no es tanto como podría haberlo sido. Más aún sabiendo que al final se acabó cediendo la dirección a un artesano como Peyton Reed y no un autor en las sombras como Edgar Wright, que es la forma cómo se han forjado los grandes autores del mainstream desde los inicios del celuloide. Y sin embargo, Ant-Man es un divertido pasatiempo con un punto excéntrico y diferente que hará las delicias no sólo de los aficionados a los superhéroes marvelitas, sino de los fans de las heist-com o de la ciencia ficción de serie B de los años 50 o 60. ¿Alguien dijo El increíble hombre menguante”?

Ant-Man tiene sus altibajos, pero siempre es una película competente y, a veces, hasta brillante. Sin duda, lo mejor es el primer acto donde después de un prólogo inusitado en los films marvelitas, nos presenta a un héroe con los rasgos de un tipo corriente: Un padre divorciado, recién salido de la cárcel y que no encuentra trabajo, ya que la únicas personas que lo aceptan son sus ex-compañeros de fechorías y su hija pequeña a la que adora. Un drama que Paul Rudd interpreta con convicción y que parece sacada de una comedia familiar al más puro estilo USA. Sin duda, Scott Lang es uno de los alter ego más carismáticos del mundo de Shield y los Vengadores.

A su lado, tenemos además a un recuperado Michael Douglas. El actor ganador de un Oscar por Wall Street vuelve a la gran pantalla para llevar la mayor parte emocional del film junto a Evangeline Lily, la Kate de la mítica Lost. Los tres son los encargados de solventar la papeleta en el segmento central y el más típico: El entrenamiento de Lang para convertirse en Ant-Man. Lo hacen con nota, puesto que existe una gran química entre el trío protagonista de este libreto que aparte del mencionado Edgar Wright, también lo firma Joe Cornish, Adam McKay (responsable de  varias de las comedias de Will Ferrell) y el propio Paul Rudd.

El último acto también se escapa un tanto de la recta final de los films Marvelitas al uso. En él, hay escenas cómicas insertadas con gran habilidad, amén de algunas escenas interesantes que seguramente darán mucho que hablar en el futuro de Marvel. Quizá lo más flojo en ese sentido sea un Corey Stoll, villano correcto pero anodino que se olvida al terminar los títulos de créditos. Y si, secuencias post- film no faltan. Así que los fans les tocará quedarse.

En definitiva, una divertida cinta marvelita (ojo también a un inspirado Michel Peña) que no solo es otra pieza en la colección. Si, quizá Ant-Man sea un film “menor” dentro de las cintas Marvel, pero como el propio Lang cuando se enfunda el traje, “es pequeña pero…matona”. ¡No os la perdáis!

JOAN BOTER ARJONA.-

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