OVERLORD, SUPERLÓPEZ E INVOLUTION

Overlord, de Julius Avery, es un cóctel entre drama bélico y película de acción, ambientada en el Norte de Francia durante la Segunda Guerra Mundial. Se nota la mano del productor J.J.Abrams, ya que es una película muy bien ambientada y cuidada en todos y cada uno de sus aspectos técnicos: Fotografía, diseño de producción, montaje. La historia es la de un escuadrón americano liderado por el cabo Ford (Wyatt Russell, el hijo del mítico Kurt Rusell, que ayer estuvo en Sitges promocionando la película) que entra en la casa de Chloe (Mathilde Ollivier), una bella joven francesa con una madre que padece una extraña y repentina enfermedad y un hermano pequeño de 8 años. Boyce (Jovan Adepo), un soldado negro con familia de Haití, se sentirá atraído por ella e intentará por todos los medios que no le ocurra nada a ella ni a su familia, mientras que el cabo y jefe de su unidad se tendrá que enfrentar a una amenaza todavía mayor que los nazis: El ejército invencible e inmortal que están creando a partir de un misterioso suero.

La película tiene su baza en las potentes escenas de acción bélicas y ultraviolentas, en las de gore a lo Re-Animator, y en las relaciones que se establecen entre algunos personajes, como el conato de historia de amor entre Chloe -que tiene un par de escenas de heroína de acción- y Boyce o la relación de camaradería entre Ford y Boyce. Claramente va de menos a más, es un entretenimiento muy bien facturado y disfrutable, aunque quizás algunos esperasen una propuesta más bestia y más radical de lo que finalmente es. Podría ser un pulp de serie B combinado con Malditos Bastardos por la época en que se ambienta -aunque carece del sentido del humor de la de Quentin Tarantino-.

Superlópez, de Javier Ruíz Caldera, está basada muy libremente en las novelas gráficas de Jan (Juan López Fernández) y cuenta como principal reclamo a su reparto plagado de estrellas de la comedia española actual, tales como Dani Rovira, Alexandra Jiménez y Julián López y como supervillana a una Maribel Verdú muy pasada de rosca.  Y es que la película funciona más como comedia cachonda y desacomplejada que como película de superhéroes, ya que es en este aspecto donde la propuesta queda muy justita realmente: Lo de que Superlópez proviene del planeta Chitón, los trucos para “despertar” al superhéroe que lleva dentro y toda la secuencia del robot gigante que maneja el personaje de Maribel Verdú son realmente muy “de otra galaxia”. He de confesaros que me reí en numerosas ocasiones y lo pasé realmente muy bien, los gags funcionan y la complicidad entre los actores es estupenda.

No obstante, la propuesta nos recuerda a Extraterrestre, de Nacho Vigalondo, que hace unos años se presentó también en el festival de Sitges y que era una comedia envuelta en un precinto de cine de género, pero que también destacaba y funcionaba más como comedia. En definitiva, una película para reírse sin prejuicios, pero que como broma está bien pero, por favor, que no hagan la segunda parte como parece que amenazan hacia el final, tenga o no tenga éxito.

Involution, de Pavel  Khvaleev, es un extraño film de producción rusa, que hemos podido ver en Noves Visions y que creo que escapa bastante a mi comprensión, pues me he quedado “a cuadros” en numerosas ocasiones ante su visionado, ya que es un sci-fi con ideas darwinianas sobre la evolución  muy curiosas y sobre las “hambres mayores” que tienen algunos de los habitantes de este planeta. Entre ellos, Hamming (Ryan Masson), un joven quien a menudo no distingue entre el sueño y la realidad, lo que le lleva a vivir fantasías oníricas realmente violentas y delirantes (las escenas de sueños no tienen desperdicio y quizás son de lo más llamativo de la propuesta).

No sabría decir si me ha gustado o no, lo que sí podría comentaros es que me he sentido bastante desconcertada ante su visionado por la cantidad de ideas visuales y científicas que posee. Quizás un cóctel indigesto y no para todos los paladares del que disfrutarán los amantes de los thrillers de ciencia ficción con la mente más abierta y que pretende volar la cabeza a más de un espectador.

SONIA BARROSO.-

 

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