NUESTROS MEJORES AÑOS: AMISTAD Y AMOR

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Corría el año 2008 y se me ocurrió ir al cine  a ver Romanzo Criminale, de Michele Placido, una historia real sobre tres granujillas de las calles que acababan alzando un imperio de la «droga» en la Italia de finales de los 70´s. Los tres actores que interpretaban a esos tres amigos «mafiosetes» eran Kim Rossi Stuart, Pier Francesco Favino y  Claudio Santamaria. 2020. Los mismos intérpretes vuelven a reunirse. Esta vez bajo la batuta de Gabriele Muccino, director de El último beso. Y cambiando el thriller dramático criminal por el melodrama íntimo. Con éxito. Eso sí. Os estoy hablando de Nuestros mejores años.

Historia a través de los años, desde la adolescencia hasta la madurez. Sueños de juventud, ideales truncados, amistad forjada y también traicionada, amores inolvidables, otros rotos…Son algunos de los temas por lo que transita esta bonita película que, no nos olvidemos, tiene como premisa el explicar cómo evolucionamos los seres humanos y hasta dónde somos capaces de llegar para tener el trabajo o la mujer/hombre de nuestros sueños.

Los tres actores están increíbles en sus roles. Uno es el chico romántico y que sueña en convertirse en un profesor con trabajo fijo; el otro, un actor que acaba trabajando como periodista, y el tercero, un abogado humilde, que se ve tentado y arrastrado por las mieles del éxito y de la fama. En medio de ellos, una chica, interpretada por Micaela Ramazzotti, quién se convertirá en amiga y algo más para alguno de ellos. Y no conviene desvelar mucho más de la trama para que el espectador consiga entrar en su historia, dejarse llevar por un torrente de emociones y logre sorprenderse. Porque sí, aunque a veces Muccino parece querernos llevar por un camino, de repente, gira hacia la izquierda, pegando un «volantazo» a la historia.

En definitiva, una de las películas que más me ha calado este 2020, y que, sin caer en sensiblerías ni maniqueísmos, teje una historia que se convierte en una oda a la amistad y que bien podría ser real, aunque la adereza con un toque de azar y de magia, así como sabe dotarla de una sensibilidad muy especial.

SONIA BARROSO.-

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