NIKOLAJ COSTER-WALDAU, UN DANÉS EN DESEMBARCO DEL REY

En el mundo del cine, como sucede en muchas otras expresiones artísticas, la clave del éxito suele ser una combinación de, por supuesto, actitudes y aptitudes; pero también hay algo de azar, de estar “en el sitio adecuado en el momento adecuado”.

Nikolaj Coster-Waldau ya era un buen actor antes de que George R. R. Martin empezara a crear ese mundo medieval y fantástico que es Juego de Tronos, y antes de que la HBO decidiera llevarlo a la pantalla. Sin embargo, es innegable que Jaimie Lannister es el personaje que le ha hecho reconocible para el gran público.

Con presencia e intensidad, y una sólida formación teatral, es un actor dotado para el drama, que está aprovechando el tirón que le ha proporcionado la serie para ir participando en proyectos muy variados, en los que va dejando muestras de su buen hacer.

PRIMEROS PASOS

Nacido en Rudkobing (Dinamarca) el 27 de julio de 1970, ingresó en The Danish National School of Theater a los diecinueve años. Así comenzarían cuatro años de formación teatral, que le llevarían a debutar interpretando a Laertes, en Hamlet, en el teatro Betty Nansen de Copenhagen.  A los veinticuatro años debutaba en el cine protagonizando El vigilante nocturno (Nattevagten), de Ole Bernadal. Buen debut, ya que la cinta tuvo buena acogida tanto de público como de crítica.   

Tras participar en algunos cortometrajes y películas para la televisión, en 1997 compartía pantalla con Mick Jagger, Clive Owen y Jude Law, entre otros, en la británica Bent (dirigida por Sean Mathias), un drama que relataba la persecución de los homosexuales en el Tercer Reich.

En 1998 escribió y protagonizó Vildspor, en la que también participaban Mads Mikkelsen y quien, ese mismo año, se convertiría en la esposa de Waldau, la actriz, cantante y ex miss groelandesa Nukâka Motzfeldt.

ENIGMA Y RIDLEY SCOTT: EL SALTO A EEUU

Tras varios proyectos más en Dinamarca, Coster-Waldau realizaba su debut hollywoodiense en 2001, apareciendo en Enigma, película dirigida por Michael Apted, y protagonizada por Dougray Scott y Kate Winslet. La cinta, cinematográficamente digna, ha sido justamente criticada por su revisionismo histórico. Pero más allá de la discreta relevancia de Waldau en la película, era el primer paso de una carrera internacional. El siguiente paso, más rotundo, lo daría de la mano de Ridley Scott, al formar parte del reparto de Black Hawk derribado.

Sin embargo, ese inicio prometedor fue seguido por un periodo de estancamiento. Es cierto que participó en proyectos que comercialmente podían resultar atractivos (como Winbledon), pero parecía ir quedando relegado a un segundo plano. Un actor de reparto con poco peso específico en las películas en las que participaba, tanto a nivel internacional como en Dinamarca. Ni siquiera su segunda colaboración con Ridley Scott, en la fallida El reino de los cielos, ayudó a que el actor saliera de la zona gris en la que parecía instalada su carrera.

JUEGO DE TRONOS: PUNTO DE INFLEXIÓN

Hace casi seis años, la cadena HBO anunciaba que quien se metería en la piel del complejo Jaimie Lannister sería Nikolaj Coster-Waldau. El éxito de la serie, que comenzó a emitirse en la primavera del 2011, junto con lo interesante y poliédrico que resulta su personaje, y lo bien que se ha desenvuelto el actor en sus andanzas por los Siete Reinos, no solo le ha asegurado el ser un rostro mundialmente reconocido, sino que le ha procurado aire fresco a su carrera en el cine. Así, mientras avanzan las temporadas de la serie, Waldau ha ido participando en películas de géneros y temáticas variadas, eludiendo el encasillamiento y el desgaste.

En el año 2011 participó junto a  Sam Shepard, Eduardo Noriega y Stephen Rea en la española Blackthorn. La película tuvo, en general, una buena acogida y recibió varios Goyas en apartados técnicos. En ella, Waldau y Shepard compartían personaje, el mítico Butch Cassidy. Ese mismo año, participó también en Headhunters, de Morten Tyldum (más tarde candidato al Oscar por Descifrando Enigma), siendo su sibilino y elegante personaje uno de los reclamos de la cinta.

Más tarde, en el 2013, llegarían Mamá, coprotagonizada por Jessica Chastain; Oblivion, en la que compartía cartel con Tom Cruise y Morgan Freemany, por último, Erik Poppe le dirigió en Mil veces buenas noches, en la que formaba pareja con  Juliette Binoche. Más allá de apreciaciones sobre cada una de las películas, este último era sin duda su personaje más destacable de los tres, por su complejidad y por lo redonda que resulta la interpretación de Waldau, que logra proyectar la amplitud dramática que el papel necesitaba sin excesos.

El año pasado le pudimos ver en la comedia No hay dos sin tres. Posiblemente, su papel de coleccionista empedernido de amantes y estafador no lo incluiríamos entre sus cinco mejores papeles, pero su participación es, sin duda, una muestra de que se trata de un actor con recursos sobrados. También del 2014, y aún inédita en España, En chance til, dirigida por Susanne Bier y presentada en la Sección Oficial del último Festival de San Sebastián.

Como proyectos futuros, además de continuar pagando las deudas de su familia en Juego de Tronos, tiene Gods of Egypt, en la que también participa Gerard Butler y Shot Caller, previstas ambas para el año que viene. El actor, consciente de lo que le debe a su personaje en la serie y, quizás también debido a que el éxito masivo le ha llegado ya en un momento de madurez personal, no desaprovecha las oportunidades de explorar nuevos personajes y nuevas historias.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

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