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MUÑECO DIABÓLICO: AMIGOS HASTA EL FINAL
junio 27, 2019 Articulos

Muñeco Diabólico, popular cinta de terror y comedia de serie B de finales de los 80 -y sus posteriores secuelas- ha vuelto convenientemente actualizada y con un Chucky sensiblemente distinto.

El nuevo film de Lars Klevberg vuelve a apostar de nuevo por el humor negro y el slasher con espíritu de serie B para contarnos la historia de Andy, un niño de 13 años con problemas de audición, cuya madre decide regalarle para su cumpleaños un muñeco Buddi de los que vende en la tienda dónde trabaja como cajera, uno que ha sido devuelto para descatalogar. Lo que no sabe es que el «defecto de fabricación» (y no contamos más para no hacer spoilers) pondrá en peligro no sólo a su hijo, sino a todos los que rodeen a Andy y se granjeen tanto las antipatías como los afectos del niño.

He de reconocer que la película se toma su tiempo en arrancar y en ir presentando a los diferentes personajes claves de la trama, pero cuándo lo hace y se desboca comienza a ganar enteros. Hay muertes realmente tan estúpidas como «necesarias» con las que te ríes e incluso, aplaudes. Otras que realmente saben un poco mal. Aún así, la proporción entre drama familiar, comedia negra, horror y gore está bastante bien equilibrada y dosificada. Sin ser una película redonda, consigue mantener el interés del espectador, que va creciendo para ir descubriendo cómo se van a ir desarrollando los acontecimientos -aunque algunos de ellos sean previsibles-. El mal rollo que proporciona cierta cancioncilla que se va repitiendo y la voz de Mark Hamill en la versión original son también dos de los puntos fuertes de esta propuesta. 

En esta ocasión, esta nueva versión no es un remake al uso, ya que cambia la génesis de la maldad de Chucky -este muñeco no ha sido poseído por el alma de un asesino en serie, como ocurría la cinta original de Tom Holland- e incluso su aspecto físico resulta distinto con respecto al Chucky anterior. Hechos que considero, desde mi punto de vista, como aciertos bastante notables.

Además, pueden encontrarse varios niveles de lectura: La relación de «amistad» entre Chucky y el niño y la perversión de la misma hasta la «escabechina» de sangre del diabólico juguete, así como varias críticas que subyacen en la misma: Una crítica a la sociedad interconectada digital actual y a los peligros de la dependencia tecnológica y de no poder vivir sin tener todos los dispositivos conectados. Asimismo, se puede ver como un toque de alerta hacia la sociedad de consumo, hacia la explotación laboral y hacia corporativismo de las grandes multinacionales.

Al fin y al cabo, aunque sea puro entretenimiento, Muñeco Diabólico no deja de ser una historia sobre la falta de amor y de cariño de algunos seres humanos y la necesidad de aferrarse a algo o a alguien para intentar mitigar la soledad.

SONIA BARROSO.-

 

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