MATTHIAS SCHOENAERTS, EL BELGA INTENSO

Cuando ya habíamos aprendido a deletrear sin dudar “Cumberbatch”. Cuando ya éramos capaces de contar lo que nos parecía la última interpretación de Matthew McConaughey  con sólo una consulta “de seguridad” a IMDb (sorprendiéndonos de haber clavado a la primera el apellido), ha llegado Matthias Schoenaerts, un belga de apellido complicado y con una presencia de cada vez más importante en el cine europeo. Un rostro que comienza a ser habitual en nuestra cartelera, un actor de carácter y con una portentosa capacidad para capturar los lados más oscuros, y todos sus matices, de cada uno de sus personajes.

PRIMEROS PASOS

Nacido en Amberes el 8 de diciembre de 1977, es hijo de actores (Julien Schoenaerts y Dominique Wiche), por lo que no es de extrañar que su debut en el cine fuera a los quince años. A partir de este momento, fue alternando cortos con algún pequeño papel en largometrajes. Mientras, era admitido en una escuela de interpretación de donde fue expulsado un año más tarde. No sabemos si por perfeccionar los golpes de puños que tan bien se le han dado después en el cine.

Poco a poco Schoenaerts se iba haciendo un hueco en el cine belga. Su primer papel protagonista sería en Dennis van Rita, película del 2006 en la que interpretaba a un discapacitado psíquico acusado de una violación. Aquel mismo año Paul Verhoeven le dio un pequeño papel en El libro negro.

LOFT Y BULLHEAD

Pero no sería hasta el 2008 cuando su carrera comenzó a despuntar. Sería con la película Loft, dirigida por Erik Van Looy. Matthias interpretaba a uno de los cinco amigos casados que compartían el alquiler de un loft, en el que tenían encuentros con sus respectivas amantes. Este thriller se convirtió en la película en flamenco más taquillera hasta ese momento, y en el 2014 se filmó su remake americano, The Loft, en la que Schoenaerts volvía a dar vida al mismo personaje que interpretó en la película original. 

Si con Loft se afianzaba en el cine belga, con Bullhead (2011) comenzaría a hacerse un hueco en el panorama internacional. La ópera prima de Michaël R. Roskam fue un proyecto con el Schoenaerts se comprometió en el 2005, cuando Roskam le pasó el guión. Durante los años en los que el director buscó la financiación para el filme, el actor preparó con mimo el aspecto físico de su personaje, transformando sus fibrosos 187 cm en el hipermusculado actor que vemos en la película. Su interpretación, sin embargo, va más allá del cambio físico. La soledad y el desgarro interior con el que vive el protagonista están interpretados con mucha sensibilidad y equilibrio. La cinta recibió muy buenas críticas y obtuvo una nominación al Oscar como Mejor Película de habla no inglesa (que perdería ante la también estupenda Nader y Simin. Una separación), y proporcionó un puñado de premios de crítica y en festivales al actor.

DE AUDIARD A VINTENBERG

En el 2012 Jacques Audiard reunió a Marion Cotillard y a Schoenaerts para su sexto largometraje, De óxido y hueso. Un drama que cuenta la historia de amor entre dos personas que, por motivos muy distintos, se hallan presas del desarraigo y el caos personal (y social). Y aunque Cotillard lleve el peso emocional de gran parte de la película, Schoenaerts logra transmitir la evolución, mucho más marcada, de su personaje. Una historia de personajes poco convencionales que recibió muy buenas críticas, sobre todo para la pareja protagonista. Schoenaerts  logró el Premio César al Mejor Actor revelación.

En el 2013 volvió a trabajar con Marion Cotillard en Lazos de sangre. Película dirigida por el marido de la actriz, Guillaume Canet, en la que Schoenaerts tiene un pequeño, pero crucial, personaje. A continuación, volvió a ponerse a las órdenes de Michaël R. Roskam en La Entrega, presentada a concurso en el último Festival de San Sebastián, y protagonizó junto a Kate Winslet el segundo largometraje de Alan Rickman como director, A little chaos.

El actor cerró el 2014 con Suite Francesa, la adaptación de la novela de Irène Némirovsky dirigida por Saul Dibb. En esta película su personaje es secundario, pero su llegada a las vidas de los personajes que interpretan Michelle Williams y Kristin Scott Thomas, desencadena toda la acción de la misma. Posiblemente sea una interpretación menos llamativa, más comedida, que lo que nos tiene acostumbrados el actor. Sin embargo, captura la sobriedad del personaje sin caer en la falta expresión. La película resulta irregular, pero su principal baza es el reparto.
Suite Francesa, aún en cartelera, es la penúltima oportunidad que tenemos de ver a este actor en pantalla grande. La última llega hoy. Se trata de Lejos del mundanal ruido, la nueva película del danés Thomas Vinterberg, director de Celebración y La Caza, entre otras. En esta nueva adaptación de la novela de Thomas Hardy, Schoenaerts lucha por el amor de Carey Mulligan.

Este año nos encontraremos de nuevo con el actor en el nuevo proyecto del oscarizado Tom Hooper, o compartiendo protagonismo con Ralph Fiennes o Diane Kruger. Películas que nos brindarán la oportunidad de seguir la carrera de este actor de carácter, pero que huye de histrionismos.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

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