LO TUYO Y TÚ: HOMBRES Y MUJERES

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Llega la nueva película de Hong Sang-Soo tras Antes sí, ahora no, titulada Lo tuyo y tú. Y he de decir que, tras descubrir recientemente al director surcoreano que más se ha preocupado por abordar las relaciones personales y amorosas, que le hace más cercano a Éric Rohmer, Woody Allen e incluso Richard Linklater, le esperaba con muchas ganas, pues su anterior película me atrapó y me encandiló a partes iguales. Esa historia entre un director de cine mujeriego y esa pintora un tanto solitaria e insegura de sí misma, que se encuentran casualmente y cómo pasan el día juntos, ese “lo que pudo ser y no fue” y esas dos versiones de relato aparentemente iguales y luego, tan distintas, me resultaron un caramelo dulce y amargo al mismo tiempo, nostálgico y romántico.

En Los tuyo y tú nos encontramos la historia de una pareja que viven juntos, estropeada por las habladurías y los rumores que afirman que la mujer ha vuelto a los bares a emborracharse y a “tontear” con otros hombres. Él, Yongsoo, es un joven pintor que va con muletas, ella, Minjung, una joven coqueta a quien le gusta beber y que desearía ser escritora. Él está enamorado “hasta las trancas” de ella, ella necesita salir a los bares y frecuentar a otros hombres, reírse, divertirse, y “hacerles el juego”, pero no acaba de sentirse bien con ello. Las dudas y la falta de confianza entre una pareja, la necesidad de libertad, la soledad, el amor, etc se nos ponen de manifiesto en una trama en que los momentos cómicos se alternan con los dramáticos y en la que el patetismo y el sentido del ridículo están muy presentes.

Sin ser tan brillante ni tan redonda como su anterior película, Hong Sang Soo vuelve a demostrar que es un excelente retratista de las siempre complicadas relaciones entre hombres y mujeres, sea en Corea del Sur, en este caso, o dónde sean. Lo que aborda, al fin y al cabo, no es patrimonio de los asiáticos, sino que es tema universal y son situaciones con las que todos nos podemos sentir identificados. Eso sí, espectadores que no seáis pacientes ni os gusten las historias sobre las intimidades de pareja, absteneros.

SONIA BARROSO.-

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