LADY BIRD: LA MEJOR VERSIÓN DE UNA MISMA

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Lady Bird no sólo es la película que está nominada a 5 Oscars, entre los cuáles los de mejor directora y guionista para Greta Gerwig (actriz de Frances Ha), sino que es el nombre con el que se hace llamar su personaje principal y motor de todo el film.

Christine, Lady Bird -una versátil Saoirse Ronan, Globo de Oro a la mejor actriz y candidata al Oscar-es una chica rebelde e inconformista que cursa el último año de instituto en un colegio católico de Sacramento, su ciudad natal. Sueña con ser aceptada en una Universidad de Nueva York para así salir de su pequeña ciudad provinciana y empaparse de la cultura y el cosmopolitismo de una gran urbe.

Gerwig se sirve de sus experiencias personales para contarnos, en clave de comedia amarga, las peripecias vitales de esta joven de espíritu libre. Así pues, el film trata con total naturalidad y sencillez un montón de temas inherentes al hecho de pasar de la adolescencia a la edad adulta. Por una parte, las no siempre fáciles relaciones con sus padres, especialmente interesante es el choque de personalidades fuertes que vive con su madre. Atentos a los diálogos de réplicas y contraréplicas entre madre e hija, que no tienen desperdicio y son, de lejos, lo mejor de esta propuesta. Laurie Metcalf -merecidamente nominada al Oscar como mejor actriz secundaria- y Saoirse Ronan están espléndidas como madre e hija quienes, aún queriéndose tanto viven momentos de gran tensión entre ellas, ya que en el fondo, son de pensamientos más similares de los que se atreven a reconocer. El padre (Tracy Letts) se convierte en la figura bondadosa y mediadora entre ambas.

Lady Bird también vivirá experiencias transformadoras con sus amistades de estudios, dándose cuenta de cuáles son las amigas verdaderas y cuáles son las más interesadas. Así como sentirá sus primeros flechazos amorosos, experimentando desde el amor más romántico junto a Danny (Lucas Hedges), un sensible compañero de clase y de teatro, hasta el crush irracional y despertar al sexo junto a un misterioso y snob bajista de una banda musical que también estudia con ella, Kyle (Timothée Chalamet). Y se percatará de que las cuestiones del corazón son más complicadas y menos ideales de lo que había imaginado.

Religión, sexo, amor, amistad, familia, problemas de empleo, insatisfacción vital, necesidad de autorrealización personal y apego a la ciudad que nos ha visto crecer son temas universales que maneja Gerwig a través de esta Lady Bird que quiere volar alto y lograr (o no) ser la mejor versión de ella misma pero que, a veces, no puede o no le dejan. Así pues, el espectador puede sentirse identificado con sus vivencias y esta es la mayor baza de un film, que recoge y filtra un montón de elementos y lugares comunes de las propuestas del cine indie, para construir su propio relato. Un relato, por otra parte, y ahí viene mi crítica, nada sorprendente, original ni novedoso. Es decir, que aunque sea una propuesta bien narrada, agradable y simpática -o antipática, según del prisma o el personaje con el que se mire-,no es la gran película que pensábamos para estar tan multinominada a los Premios de la Academia de Hollywood. De todos modos, bienvenida sea que, de nuevo, una directora opte a la estatuilla dorada.

SONIA BARROSO.-

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