LA ODISEA DE LOS GILES: SUEÑOS ROBADOS

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La odisea de los Giles es la tercera colaboración entre el director Santiago Borensztein y el actor Ricardo Darín, tras Kóblic y Un Cuento Chino. En esta ocasión, cuenta la fábula de un grupo de hombres que tenían un sueño: Montar una cooperativa agrícola, aunque un banquero y un abogado se quedaron con todos sus ahorros en la Argentina del «corralito». Un grupo de hombres de buen corazón que ven cómo se esfuman sus ilusiones, unos perdedores que con su fuerza de voluntad y mucho ingenio, pondrán en jaque al hombre que les robó planeando el robo del dinero que les fue arrebatado.

Esta película, a caballo entre la heist movie -subgénero de films centrados en cómo se prepara y ejecuta un robo- y la comedia dramática, consigue que el espectador empatice con este grupo de «perdedores» capitaneados por el personaje de Ricardo Darín y el de su hijo Chino Darín, quién interpreta a Rodrigo, su hijo en la ficción también.

El dinamismo con el que está narrada y el buen hacer de todo el reparto son dos de los puntos fuertes de este film, cuya referencia a Cómo robar un millón, de William Wyler, comedia clásica de robos con el gentlemen Peter O´Toole y la deliciosa Audrey Hepburn, es absolutamente oportuna y un guiño a cualquier cinéfilo que se precie.

Más cercana al espíritu juguetón y algo canalla de Nueve Reinas, de Fabián Bielinsky (cuyo protagonista era Ricardo Darín), aunque con un punto mucho más naif que al de las peripecias de los «paletos» de La Suerte de Los Logan, de Steven Soderbergh, La odisea de los giles relata tan acertadamente este periplo, que resulta imposible no engancharse a una historia tan humana como conmovedora, que contiene un equilibrio entre ternura, diversión y acción pura y dura. Las secuencias de cómo se planea, desarrolla y ejecuta el robo son absolutamente jocosas y en algún momento, delirantes.

En definitiva,una propuesta que encandilará a aquellos que siempre creyeron que los sueños que se arrebatan han de perseguirse hasta el final. Un «cómo robar al que nos ha robado los sueños y esperanzas de toda una vida», un canto a la tenacidad, a la perseverancia, a la amistad y a la cooperación entre un grupo de trabajadores. La película que Argentina presenta a la carrera de los Oscars tiene un aroma de feel-good-movie. Y, quizás no inventa nada nuevo ni cambiará nuestras vidas, aunque consiga emocionarnos y entretenernos a partes iguales. Que no es poco.

SONIA BARROSO.-

 

 

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