LA INTENSA CARRERA DE MICHAEL FASSBENDER

 

La tentación, al sentarse a escribir un perfil de Michael Fassbender, es titularlo “el mejor actor de su generación” o simplemente “El actor”. Sin embargo, es más que posible que el denominar a alguien “el mejor” sea una exageración, o un ejercicio de pedantería. Sobre todo, cuando al recapacitar unos momentos pensamos en Tom Hiddleston, uno de los que le podría discutir el título. O en Bennedict Cumberbatch. De tratarse de una competición ciclista, podríamos decir que Ryan Gosling se ha quedado descolgado de ese pelotón de cabeza.

Pero volviendo a quien nos interesa, Fassbender pasó en cinco años de ser un desconocido a ser una presencia habitual en las carteleras, y en uno de los actores más carismáticos. Este es un repaso a la filmografía de uno de los actores más importantes del panorama actual.

 

Los inicios: De Spielberg a Zack Snyder

Michael Fassbender nació en Alemania (Occidental) el dos de abril de 1977. Con cuatro años se trasladó con sus padres a Irlanda, donde estos regentaron un restaurante. Estudió en el Central School of Speech and Drama, aunque finalmente no acabaría sus estudios, prefiriendo participar en la obra Three sisters con la Oxford Stage Company. Su debut en la televisión fue en el 2001, de la mano de Steven Spielberg y Tom Hanks, productores ejecutivos de Band of Brothers, serie en la que interpretaba al Sargento Burton ‘Pat’ Christenson. A partir de ese momento, comenzaría a enlazar proyectos televisivos, algunos de calidad cuestionable, pero que le fueron curtiendo y formando en el oficio.

El debut en la gran pantalla fue cinco años después de su particular Desembarco en Normandía, interpretando a Stelios, el desafiante espartano de larga melena que, comandado por Leónidas, desafiaba a Jerjes en 300 (Zack Snyder, 2006). Su segunda película sería Angel (François Ozon, 2007). Durante esos años aún compaginaría cine y televisión. Sin embargo, a partir del 2008, cuando su carrera se cruzó con la de Steve McQueen, ha dejado aparcados sus apariciones en series o en películas para la televisión.  

Michael Fassbender y Steve McQueen: redefiniendo la relación actor-director

Tres largometrajes ha estrenado Steve McQueen y en todos ha contado con Fassbender. Como protagonista de Hunger y Shame, como secundario en 12 años de esclavitud. Una relación que se va fortaleciendo con cada uno de los dolientes personajes a los que Fassbender da vida:  el miembro del IRA Bobby Sands,  que falleció tras declararse en huelga de hambre en la prisión de Long Kesh, como protesta por el trato que recibían los presos del grupo irlandés; Brandon, que esconde su incapacidad para relacionarse con los demás, más allá de la superficialidad, bajo una fuerte adicción al sexo; Edwin Epps, salvaje esclavista, un cobarde que abusa de su poder. Todos personajes intensos, que requieren de un actor que “se deje la piel”.

Vistos los resultados, es posible que McQueen haya escrito los personajes más extremos a los que el actor se ha enfrentado. Sea como sea, lo cierto es que cada uno ha afianzado un poco más la carrera del actor. Son el penúltimo ejemplo de la relación director/actor que tantas horas de buen cine han dejado. Y si la ya mítica pareja que forman De Niro y Scorsese son un ejemplo a seguir, la que forman McQueen y Fassbender, es aún un proyecto en marcha, del que esperamos más títulos en el futuro.

2008-2011: El cine de autor y las grandes producciones

En los tres años que transcurrieron entre Hunger y Shame, Fassbender pasó de ser un joven con talento, a ser uno de los actores más deseados de la industria. Sus trabajos para Andrea Arnold (Fish Tank), Quentin Tarantino (Malditos Bastardos), Cary Joji Fukunaga (Jane Eyre) o David Cronenberg (Un método peligroso), han confirmado su versatilidad y su compromiso con un cine de autor, que ha ido alternando con participación en productos más comerciales y al alcance del gran público.  Centurión, X-Men. Primera generación y Eden Lake son ejemplo de ello. En cuanto a Jonah Hex (demostración de que, sin una buena idea, no hay quien salve una película si no tiene un buen guión, aunque Josh Brolin, John Malkovich o el propio Fassbender lo intenten), y Town Creek (del género “película de Joel Schumacher”), vamos a simular que nunca tuvieron lugar.  De todas maneras, los hechos justifican las palabras del actor, que ha afirmado que para él no existen papeles pequeños.

2011-2013: Copa Volpi, primera nominación al Oscar.

Shame no solo fue su confirmación a nivel interpretativo. Cuando el actor recogió la Copa Volpi al Mejor Actor en el Festival de Venecia, su nombre comenzó a sonar en las quinielas para los Oscar de ese año. No sabemos si por la crudeza de la película, o por tratar sin tapujos un tema que tradicionalmente ha incomodado a la Academia, pero lo cierto es que esa primera nominación no llegó.

La tan ansiada nominación llegaría dos años después y, como no podía ser de otro modo, por una película de McQueen: la que finalmente sería “Mejor Película” del 2013, “12 años de esclavitud”. Ansiada, todo sea dicho, no por el actor, que parece agradecido por los reconocimientos, pero no obsesionado con ellos. Sí ansiada por aquellos que se muestran sensibles a la capacidad artística del actor.

En el intermedio entre las películas de McQueen, Fassbender aparecería en Indomable (Steven Soderbergh). También encadenó dos proyectos con Ridley Scott: Prometheus y El Consejero. Papeles menores y, salvo en El consejero, con menor carga dramática de la que habitualmente tienen sus papeles. Un poco de frenada ante el vaciado emocional al que le suele exponer McQueen no estaba de más.

Presente y futuro: Nuevos géneros, misma intensidad

El año pasado se estrenaron dos películas del actor. Siguiendo su norma (no sabemos si autoimpuesta) de alternar películas más independiente con superproducciones, le pudimos intuir bajo el cabezón de Frank (de Lenny Abrahamson), y retomando el personaje de Magneto (en X-Men: Días del futuro pasado).

 

El año pasado le vimos en su primer western, Slow west, así como en la maravillosa Macbeth en la que comparte pantalla, e intensidad, con Marion Cotillard. Este 2016 ya ha estrenado Steve Jobs, dirigida por Danny Boyle y con guion de Aaron Sorkin. Su impresionante papel en esta película le ha valido su segunda nominación al Oscar, al BAFTA, al Globo de Oro, al premio que otorga el Gremio de Actores, y ya ha logrado varios premios de la crítica. El que la Academia no premiara cuando debía a DiCaprio, hace que este año pueda ser el elegido para saldar la deuda, lo que dejaría a Fassbender sin premio. También es cierto que, en líneas generales, la película de Iñarritu ha convencido más que la de Boyle.

Sea como premiado o no, además de continuar con las sagas X-Men y Prometheus, al germanoirlandés podremos verle en Assasin’s creed. Pero si hay dos proyectos que destaca por encima del resto son dos film,  la película, aún sin título, que le pone a las órdenes de Terrence Malick, y The Snowman, dirigida por Tomas Alfredson (El topo).

 

 

En conjunto, la carrera de Fassbender se muestra sólida y con personajes para el recuerdo. La intuición para la elección de proyectos, su buen hacer y carisma, hacen que podamos esperar con ganas el desarrollo de su carrera en el futuro.

IMMACULADA PILAR COLOM.-

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