LA AVENTURA DE SABER

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Atención madres y padres: ya basta con atiborrar a vuestros hijos de fármacos contra hiperactividad y otras estupideces. Porque si os dáis por aludidos, aquí este director francófono ha llegado para deciros que aquí el único que tiene el cerebro atrofiado sois vosotros. Y eso es culpa de tanto consultar la Wikipedia por el móvil.

Porque en la edad que comprende de la infancia a la adolescencia, los niños tienen que ser un polvorín de preguntas, imaginación y barroquismo tan grande como el que aquí vuelve a demostrar Jean-Pierre Jeunet en su última cinta, El extraordinario viaje de T.S. Spivet. Todo para que a través de unos colores saturados, personajes esféricos y movimientos de cámara cartoon- circense nos llega la historia de T. S. Spivet, un pequeño genio en la ciencia que busca no sólo entretener si no ofrecer valores no tanto estéticos si no morales: sin maniqueísmo, con inteligencia y con lucidez. Y paradójicamente lo hace mediante el instrumento tecnológico de última moda: un 3D ideal para troquelar la ficción del cineasta francés.

Y es que a diferencia del “Peterpanismo” que vimos recientemente en el Gran Hotel Budapest, el carácter naïf del director de Delicatessen dista mucho con el universo “Wesandersiano”. Dónde en uno, apela el espíritu del nerd encantado de serlo apoyándose en el armazón de sus historias como vínculo emocional, aquí todo es un júbilo encanto de su infancia. Un festín protagonizado por Kyle Catlett en el rol de T. S. Spivet; superdotado de doce años que vive en un rancho en Montana con su peculiar familia. Su gran talento para la cartografía pronto tiene recompensa. Una institución científica le concede un prestigioso premio y, armado con una pequeña maleta, se dispone a cruzar el país para recogerlo. Así es como empieza esta road movie basada en un relato de Reif Larsen, música de Denis Sanacore, fotografía de Thomas Hardmeir y cómo no, un diseño de producción del gran Marc Caro. Y actores perfectos en el papel, claro está: como esa mentora mediática a la que da vida Judy Davis.

Sin embargo, a pesar de estas rasgos que humildemente señalo como virtuosos (habrá que los repelará justamente por lo mismo, obviamente) considero que la película no es perfecta. Sobre todo a mitad del metraje, se antoja que el viaje por Usa hasta el Smithsonian del pequeño lumbreras está a punto de caer en la mera caligrafía autoral. Sin embargo, un ácido final dónde la telebasura y todas los prejuicios educativos mencionados anteriormente se introducen en la guillotina,  el film levanta el vuelo. Y se eleva como un producto necesario ante la estulticia de cierto cine infantil de carne y hueso, que si bien no rompe la pana, seguramente se alzará con lo mejor de la estirpe de su cosecha. Quizás es menos de lo que esperamos de Jeunet, que es la más “comercial” de este director, pero El extraodinario viaje de J. Spivet es un entretenimiento de calidad para toda la familia; sin alejarse de lo que ha convertido el director de Roainne en lo que Es. Mercie Mounsieur Jeunet.

JOAN BOTER ARJONA.-

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