KHAN Y DAVID: VILLANOS DE OTRA GALAXIA

Dos villanos interplanetarios, de gran ambigüedad moral y oscuras intenciones, así son Khan, interpretados con la intensidad a la que nos tienen acostumbrados Benedict Cumberbatch, en el caso de Khan en Star Trek: En la oscuridad; y de Michael Fassbender, que hace suyo las maneras andróginas y refinadas del androide David, en Prometheus.  

En el primer caso, Cumberbatch hace gala de todos sus recursos expresivos y vocales, en una portentosa performance para interpretar a Khan, un superhumano, obra de la ingeniería genética que, en su época, llegó a dominar más de un cuarto de la Tierra, hasta perder el poder durante las llamadas guerras eugénicas de la década de 1990. Tras ser revivido por la tripulación de la nave Enterprise en 2267, Khan intenta capturar la nave, pero es vencido por el capitán James T. Kirk y exiliado en el planeta Ceti Alpha V, donde podría crear una nueva civilización con su pueblo genéticamente mejorado. El personaje regresó en la película de 1982 Star Trek II: La ira de Khan, que transcurre 15 años después del episodio original. En ella, Khan logra escapar de su exilio y busca a Kirk para vengarse. Khan fue interpretado, tanto en el episodio de televisión como en la película, por Ricardo Montalbán. 21 años después, Khan revive de manera temible en los rasgos de Cumberbatch. Vestido de negro riguroso y con unos resgos perfectos que recuedan al típico hombre nórdico, su nihilista personaje podría estar inspirado en la filosofía de Nietzsche.

La Online Film Critics Society escogió a Khan como uno de los diez mayores villanos cinematográficos de todos los tiempos.Por ello, el aura mítica que le imprime el flemático actor británico y el desconcierto que produce en el espectador hará que, con el paso del tiempo, se convierta en uno de los villanos más recordados no sólo de la saga Star Trek, sinó del resto de aventuras espaciales contemporáneas.

Por su parte, Michael Fassbender en Prometheus hace suyo un personaje que parece inspirado en el Peter O´Toole de Lawrence de Arabia. De hecho, el actor germano-irlandés buscó en este actor y en esta película que hemos mencionado su principal fuente de inspiración a la hora de preparar un rol tan extraño como fascinante. Símbolo de la perfección, en este caso por obra y gracia de la robótica de las Industrias Weyland, creado en 2025 como un prototipo de andoide tecnológico, emocional y físicamente perfecto. Aunque tanta perfección tiene sus riergos, y sinó que se lo pregunten a la científica Elisabeth Shaw (Noomi Rapace) y a sus compañeros de tripulación, quien tiene que sufrir en sus propias carnes la cara más oscura de este robot con ansias de ser humano. No en vano, David es, en gran parte, el detonante de que la raza alien se pueda implantar fuera del planeta Tierra.  Este personaje, educado, cordial y encantador en las fomas, se convierte en un ser temible por su imprevisibilidad y por ser capaz de hacer más daño de lo que puede parecer en un principio. Fassbender consigue con un físico impecable y una dicción tremendamente “polite”, la creación de un ser tan extraño como ambiguo, del cuál el espectador desconoce sus verdaderas motivaciones.

SONIA BARROSO.-

 

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