KAZE TACHINU: LOS AMORES DE JIRO Y MIYAZAKI

Veinte años después de Porco Rosso, Hayao Miyazaki vuelve a dar protagonismo a los aviones en su última película, Kaze Tachinu (The Wind Rises), basada en su manga homónimo. Explica la vida ficcionada de Jiro Horikoshi, ingeniero responsable del Mitsubishi A6M Zero, uno de los aviones de combate japoneses más importantes de la 2ª Guerra Mundial. Cogiendo elementos de la vida de Horikoshi y del cuento El viento se alza, de Tatsuo Hori, la película empieza con un Jiro que sueña con volar pero que no puede ser piloto por llevar gafas. Inspirado en sueños por uno de sus ídolos, Jiro decide que si no puede pilotar aviones, dedicará su vida a construirlos. Durante el gran terremoto de Kantō conoce a Naoko,con quien vivirá una historia de amor marcada de principio a fin por el viento que da título a la película.

Tras Ponyo en el acantilado, pensada sobre todo para los espectadores más pequeños, Miyazaki ha dirigido su película más destinada a un público adulto, con un tempo más lento que en anteriores propuestas y algunas de las escenas más tiernas de su filmografía. La película contiene un mensaje vital y uno de político y crítico, referente a la inutilidad de las guerras y a cómo de retrógrado era el gobierno japonés, creando éste último bastante polémica en su país. El hecho de dedicar una película al creador de un avión con el que se mató a tanta gente ha molestado mucho. Miyazaki lo justifica asegurando que Horikoshi “no pensaba en armas…Todo lo que quería era hacer aviones exquisitos”.

Aún tratando estos temas, se mantiene la magia que caracteriza su cine, sobretodo en escenas como los sueños o el espectacular terremoto; todo gracias a la magistral animación tradicional, a los efectos sonoros de los aviones o del terremoto (reproducidos con voces humanas), y a la banda sonora del indispensable Joe Hisaishi, con un tema principal de nuevo memorable. Miyazaki da una vez más mucha importancia a los personajes.Y si a Jiro no lo aleja nada de su determinación por sus dos amores, los héroes verdaderos vuelven a ser los personajes femeninos, su hermana y, sobre todo, Naoko.

Como el Conde Caproni, el ingeniero aeronáutico que inspira a Jiro, Miyazaki nos ha dejado entrar durante años en sus sueños. Y como él en la película, ahora se jubila, dejándonos un legado de obras inolvidables. Es, sin duda alguna, uno de los mejores directores de la historia y Kaze Tachinu se convierte en un testamento con un mensaje final: “Vale la pena vivir”.

Miyazaki ha explicado que no dirigirá más películas, pero que espera seguir acudiendo cada día al estudio, mientras pueda conducir. Así que esperemos poder disfrutar aún de obras escritas por el maestro, sean manga o nuevos guiones para su querido Studio Ghibli.

DAVID CANTO.-

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