IF LUCY FELL

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Scarlett Johansson nunca ha sido santo de mi devoción. No me la creo como actriz, que la encuentro irritante (Ghost World, Lost in translation) o sosa (La joven de la perla, El hombre que susurraba a los caballos) ; ni tampoco la veo nada bien como heroína de acción, tipo La Viuda Negra de Los Vengadores. Sólo la salvo en Match Point y en Don Jon. Por ello mismo, tampoco iba muy convencida de sus aptitudes ni físicas ni interpretativas.

Luc Besson tampoco es digno de mi admiración, sí que es cierto que tiene un sello y un estilo visual inconfundibles, pero como director no me interesa y como productor, sólo salvaría y por los pelos, las sagas Transporter y Taxi, como vehículo de evasión y entretenimiento de masas.

Así pues, no pensaba que Lucy me iba a interesar lo más mínimo y me sorprendió. Y gratamente. La historia de Lucy, una alocada estudiante de Taiwán quien, después de ser traicionada por su noviete de una semana, y sus problemas como “mula” de un mafioso coreano y sus colegas traficantes de una peligrosa y potente sustancia CPH4, se convierte en una mujer con un coeficiente intelectual cada vez más evolucionado, consigue conectar con el público. Y no sólo gracias a la portentosa y vibrante interpretación de Johansson, muy puesta en el rol, ni por la intensa dirección de Besson, que potencia, no sólo los aspectos visuales y violentos de la historia, sino también la exploración de los recovecos más íntimos de la mente y existencia humana.

Decir que Lucy no sólo me entretuvo como película de acción bien rodada e interpretada sería erróneo y reduccionista. Por poner un ejemplo, la historia de la evolución humana no dejaría de ser un mero documental de la BBC, si no fuese por escenas como en la que Lucy habla con su madre por el móvil y, entre otras cosas, le confiesa sus sentimientos como hija y como persona, en definitiva (y no explico más). Claramente emotiva.

Aparte de Scarlett, las actuaciones de Morgan Freeman y Chow Min-Sik (popular para los amantes del cine de género y de los films de Park Chan-Wook, como Old Boy o Sympathy for Lady Vengeance), contribuyen a dar caché y más qualité, si cabe, a la propuesta que, por temática, está a caballo entre Sin límites, de Neil Burger, y Trascendence, de Wally Pfister. Altamente recomendable, y no sólo para los amantes de la sci-fi violenta con poso cyberpunk y existencialista.

SONIA BARROSO.-

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