EL HOMBRE DEL CORAZÓN DE HIERRO: HAY QUE MATAR A HEYDRICH

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Si hay un filón histórico del cual extraer infinidad de historias ese es la Segunda Guerra Mundial.  Sean historias ficcionadas o reales, como en este caso, han servido para mostrar al espectador muchos de los aspectos de aquel conflicto que cambió el mundo. De hecho, durante la propia guerra se realizaron una cantidad enorme de producciones. Mayoritariamente eran propagandísticas y otras mostraban casos reales. En la película que nos ocupa, el asesinato de Heydrich en 1942, ya se realizaron dos producciones que trataba el mismo. Justamente al año siguiente del atentado, 1943, Douglas Sirk dirigía ‘Hitler’s Madman’ y Fritz Lang ‘Los verdugos también mueren’. Cada una de ellas ofrecía una perspectiva distinta del atentado. No fueron las únicas películas que se realizaron sobre ese tema. En 1975 Lewis Gilbert dirigía ‘Siete hombres al amanecer’ y recientemente en 2016 Sean Ellis nos mostraba los entresijos del atentado en ‘Operación Anthropoid’.

Parecía extraño que en 2017 se presentara otra película sobre el mismo tema, además de estar tan presente ‘Operación Anthropoid’ en 2016. En esta ocasión, ‘El hombre del corazón de hierro’ se basa en la aclamada novela de Laurent Binet ‘HHhH’ , siglas en alemán de  “Himmler Hirn heißt Heydrich”, es decir,  “el cerebro de Himmler se llama Heydrich”. El asesinato de Hedrich fue un hecho esencial en la Segunda Guerra Mundial. Fue el primer atentado con éxito dirigido a un alto jerarca nazi. Pero ¿Quién era Reinhard Heydrich? Era un general de las SS (SS-Obergruppenführer), uno de los creadores de los Einsatzgruppen (escuadrones de la muerte), el protector de Bohemia y Moravia y uno de instigadores de la elaboración del programa de exterminio judío, es decir, la Solución Final.

Con esta base argumental, Cédric Jimenez (que en 2014 dirigió la interesante ‘Conexión Marsella’) convierte esa historia en una mezcla entre biografía y thriller. Jimenez separa la película en dos partes bien diferenciadas pero desiguales. En la primera parte es una disección de la vida de Heydrich, de su carácter, de su ascenso al poder, de sus métodos calculadores, de su crueldad aunque realizado de una manera casi íntima en la cual ese ‘corazón de hierro’ que indica el título se muesta de la manera más fría y descarnada posible. Se siente en esa radiografía de la vida de Heydrich una disección de su vida personal, de la relación con su mujer (una hierática Rosamund Pike), la relación con sus hijos, el ascenso al poder, la rabia que siente dentro. Con la segunda parte vemos la operación Antropoide, es decir, la misión para asesinar a Heydrich centrada en las figuras de Jan Kubis y Jozef Gabcik, dos exiliados checos que saltan en paracaidas sobre Checoslovaquia para ejecutar esa misión.

El problema fundamente surge por la división de la película en esas dos partes. No se sabe lo que Jimenez pretende mostrar y la puesta en escena se antepone en exceso a la historia en sí. En vez de proponer un montaje alternativo, se ha preferido dividirla en dos y eso provoca que el interés descienda y que las motivaciones de unos (Gabcik y Kubis) y el carácter curle de otro  (Heydrich) se queden diluídos sin que se vea una confrontación o una emoción en lo que sucede. No ayuda mucho que Jimenez ruede con ángulos extraños, con cámara subjetiva, con una puesta en escena a través de unos ojos borrosos cuando algún personaje muere. Y más aún cuando en  ‘Operación Anthropoid’ , tan reciente, se muestre el asalto a la iglesia repleto de tensión y emoción, algo de lo cual la película no llega del todo a transmitir.

Eso sí, Jason Clarke como Heydrich, ‘La bestia rubia, ‘El carnicero de Praga’, lo borda. Heydrich probablemente no era ni mejor ni pero que sus superiores nazis, ni tampoco que sus subordinados. Su esposa Lisa (Pike está perfecta), es una cara angelical pero con un carácter fuerte y decidido que seduce con la idea del nazismo a su marido, convencida de que Hitler es la única solución a los problemas de Alemania. Jimenez si acierta, con la ayuda de Clarke, en la disección quirúrgica de estos personajes dejando al espectador dividido entre la fascinación y el miedo. Están mostrados de manera maquiavélica, sin ningúna moralidad, ni arrepentimiento en ninguna de sus acciones.

Jimenez no obvía en mostrar la crueldad de las  Einsatzgruppen en Polonia y los territorios ocupados: fusilamientos, torturas, la masacre de Lídice (tal vez se podría hacer incidido más en ese aspecto), con escenas que recuerdan a ‘Masacre: Ven y mira’ de 1985. En todos esos aspectos Jimenez acierta provocando incomodidad al espectador. Con sus pros y sus contras, ‘El hombre del corazón de hierro’ resulta  impactante y nos da la oportunidad de descubrir el inmenso talento de Jason Clarke.

JAVI LEIVA.-

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