HACIA EL FUNDAMENTALISMO

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Rodada hace tres años, ahora llega a nuestro país Los caballos de Dios, de Nabil Ayouch, que ganó la Espiga de Oro en la Seminci de Valladolid en 2012. La historia está basada en  hechos reales. Se nos explica la vida de cuatro chicos de un barrio de chabolas, llamado Sidi Moumen, situado en el extrarradio de Casablanca, desde cómo vivían allí hasta cómo llevaron a cabo la inmolación en los atentados terroristas en Casablanca en el año 2003, donde murieron 45 personas y en el que uno de los lugares afectados fue en la Casa de España.

Así pues, la trama se centra en dos hermanos, Yachine y su hermano mayor Hamid, quienes, a pesar de su edad tiene que aportar dinero a la familia ya que su padre no puede trabajar, su madre aporta lo que puede y tienen dos hermanos mayores, pero uno esta en el ejército y no saben nada de él y el otro tiene una enfermedad mental. Hamid, con su chulería y bravuconería, va trapicheando con drogas y, al cabo de los años, se hace uno de los jefecillos del barrio. En cambio, a Yachine le resulta duro vivir allí y necesita de su hermano Hamid para salvarse de las situaciones complicadas. Cuando Hamid es detenido por la policía y encarcelado durante dos años. Yachine es un vendedor de naranjas ambulante y todos se aprovechan de él. Cuando sale Hamid de la cárcel es un hombre cambiado, más tranquilo, sereno y se ha radicalizado religiosamente e intenta que su hermano Yashin se convierta al fundamentalismo islámico, con la ayuda de la hermandad islámica del barrio. 

Con actores no profesionales, como Abdelilah Rachin (Hamid) y Abdelhakin Rachi (Yashim), dos habitantes de Sidi Moumen, que demuestran entusiasmo en lo que hacen, el director acierta en el retrato de dos hermanos que acaban abrazando el fundamentalismo islámico, por las circunstancias personales y sociales en que les ha tocado vivir. Además, destaca la realización del director -ojo esos travellings-, que sabe imprimir un buen pulso en el relato, sobre todo en las escenas más íntimas y personales, desinflándose un poco hacia el final. No obstante, es una buena película que pone de manifiesto cómo se produce el cambio radical de pensamiento y la conversión de unos jóvenes de barrio humilde hacia una realidad mucho más radical.

JR PALOMAR.- 

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