ESTRATEGIAS CINEMATOGRÁFICAS PARA MONTAR UN GRUPO DE ROCK

En su libro Estrategias sobrenaturales para montar un grupo de rock, Ian Svenonious desgrana una serie de pasos esotéricos para triunfar en la música y ser una estrella llena estadios. Personalmente, creo que no es necesaria tal secuencia trascendente pues, en el cine, tenemos bien visibles los pasos a seguir. Puede que no lleguemos a la altura de unos Rolling Stones o Elvis Presley, pero al menos sí triunfaremos en ese otro mundo que nos apasiona aquí, que es el de la gran pantalla.

El primer paso es creérselo. De nada vale empezar cualquier empresa si ni nosotros mismos nos vemos en esa tesitura. Así que aprovecha estos días de estar en casa, cambia el pijama por una camisa rosa y un par de calcetines blancos, y a ser una estrella del rock como Tom Cruise en Risky Business  (1983). Si después de esto la carrera de Cruise fue para arriba la nuestra se va a disparar enteros.

Ahora nos encontramos con dos opciones para llegar al estrellato. La fácil es volver al pasado, con lo aprendido hoy en día, y dejarlos boquiabiertos. Marcarse un Marty Mcfly en el baile de graduación de tus padres a ritmo de Chuck Berry. Un pequeño inconveniente: el Delorean de Regreso al Futuro (1985) aún no está inventado. Y, lo creas tú o no, vas a tener que esperar un buen tiempo hasta que viajar por el tiempo sea posible pero, oye, la fama y el éxito igual merecen la pena. Tampoco vale provocar una amnesia musical global y tocar canciones famosas que solo tú conoces como el protagonista de Yesterday (2019).

La otra opción es la de currar y currar. Para ello, puedes emular al Johnny Cash de Joaquin Phoenix en En La Cuerda Floja (2005) e ir por tu cuenta, o tener un grupete de amigos igual de locos que tú y con las mismas ambiciones como en Cero en Conducta (1999). Pero has de ser leal a ellos, no seas tan canalla como Mark Wahlberg en Rockstar (2001) y los abandones en cuanto te den la oportunidad de acceder al estrellato por la vía rápida. El siguiente paso es tener un buen padrino que te acoja y te enseñe el mundillo del espectáculo, como Ozzy Osbourne -interpretado por Tony Cavalero- en The Dirt (2019) o pegar el pelotazo en un festivalillo local, como la banda finlandesa que vemos en Heavy Trip (2018). Eso sí, tanto en un caso como en otro, mucho cuidado con lo que veis, aprendéis o hacéis, ya que puede marcar el resto de vuestras carreras. No os olvidéis tampoco de disfrutar y correr, de cuando en cuando, delante de la policía a ritmo de Iggy Pop como en Trainspotting (1996).

Guardaros también del estrellato, pues puede traer malas experiencias y rupturas con amigos y compañeros de grupo. Bohemian Rhapsody (2018) y Rocketman (2019) bien nos lo han enseñado. También utilizarán vuestras canciones para pérfidos intereses, o es que ya no recordamos ya que EEUU invadió Indochina a ritmo de Creedence Clearwater Revival o The Doors– y de Wagner -como vemos en Apocalypse Now (1979).

También el cine pondrá tus canciones para sus héroes más rudos y las situaciones más heroicas como en Easy Ryder (1974) con su Born to be Wild, oenTerminator 2 (1991) con Bad to the Bone, de George Thorogood -¡qué porte el de Arnie saliendo todo chungo del bar con esa música de fondo!-.

Por último, una vez que hemos saboreado las mieles del éxito, destrozado alguna -muchas- habitación de hotel -como Pink Floyd en The Wall (1982)- conseguido muchos premios y gastado todo nuestro dinero en cuestionables decisiones, llega el retiro. Y ahí, amig@ mí@, siento decirte que no eres como los Rolling Stones -que ya sabemos que son inmortales, y sólo quedarán ellos. Así que un buen consejo sería seguir los pasos de Jack Black en Escuela de Rock (2003) y buscar un colegio pequeño al que trasladar toda nuestra sapiencia musical y formar pequeños monstruitos del rock. Eso, o convertirnos en Jared Leto y pasarnos al cine para acabar ni sabiendo exactamente qué estamos haciendo con nuestras vidas y nuestras carreras.

PD: Recuerda a Thurman y a Travolta en Pulp Fiction (1994) y, pase lo que pase, no te olvides de bailar.

RUBÉN TOLEDO.-(@capitanclio)

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