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LIBRES Y ESCLAVOS
diciembre 9, 2013 Cine de Autor

12 Años de esclavitud (Twelve Years a Slave) es la nueva película de Steve McQueen y, como sus dos trabajos anteriores, Hunger y Shame, vuelve a ser un retrato de la crueldad humana. En este caso, basado en la historia real de Salomon Northup, un hombre negro, culto y refinado, que fue secuestrado y vendido como esclavo.

En su periplo como esclavo, tuvo dos amos, Ford (Benedict Cumberbatch), que creyó en él y le dio una oportunidad, bajo la rabiosa mirada de su déspota capataz, Tibeats (un magnífico y odioso Paul Dano); y Edwin Epps, un esclavista de la vieja escuela, despiadado y sin atisbos de compasión (Michael Fassbender, actor fetiche del director). 

El film se divide en varias partes: en la primera, decubrimos quién era Salomon y toda su trágica aventura hasta convertirse en el esclavo de Ford. En la segunda, encontramos a nuestro protagonista en la casa de su nuevo amo, Edwin Epps, donde entra en contacto con otros esclavos, como Patsy, la preferida de su señor. Lupita NyongÓ insufla vida doliente a este ser, preso de la desesperación y la desesperanza de verse el objeto de su amo. La manera cómo llora y sufre convierten a este personaje en uno de los más desgarradores del año. 

La película es mucho más academicista y clásica que las dos obras precedentes de McQueen y, en este sentido, su relato es más lineal y menos lleno de sorpresas. Para algunos, cruel y desgarradora, para otros, como es mi caso, bastante falta de emociones verdaderas. Aparte del personaje de Patsy, el resto queda muy difuminado y descafeinado, a la vez que sus actores se esfuerzan (y mucho) por dar solidez y consistencia a esta dramática historia. En cambio, el envoltorio de la cinta (fotografía, banda sonora, etc) es el adecuado.

El film va de menos a más interés, mejorando en su segunda parte. Aunque no tiene, desde mi punto de vista, el brutal impacto emocional que sí conseguía con Hunger y Shame. Con esto, no quiero decir que sea una película para todos los públicos, a pesar de que sí es la obra más accesible de su director hasta la fecha.

Un relato sobre el poder de un hombre libre, que sobrevivió como esclavo, que seguramente dividirá opiniones, entre los afectados por la historia y los que se sientan distanciados. Yo soy más de los segundos, y es una verdadera lástima, pues el material de partida y el cast prometía mucho más. Pero todo es una cuestión subjetiva, de si te llega o no la historia. Y a mí me ha costado mucho -salvo contadas ocasiones- implicarme en ella, pues incluso se me ha hecho demasiado larga y fatigosa. A pesar de que tiene elementos destacables, no puedo decir que el conjunto me haya parecido redondo. Para mí, no es la mejor película del año.

SONIA BARROSO.-

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