EL SEÑOR DE LOS ANILLOS EN EL CINE: DISNEY, BOORMAN Y LENNON COMO GOLLUM

El pasado mes de diciembre se cumplieron veinte años desde el estreno en cines de El Señor de los Anillos: La Comunidad del Anillo, primera parte de la epopeya épica ideada y narrada por J. R. R. Tolkien. A su vez, en 2022, se cumplen veinte años del estreno de Las Dos Torres, continuación de la anterior, y de la primera de la posterior adaptación  de El Hobbit. Por si fuera poco, Prime Video estrena en septiembre de este año su millonaria serie acerca del legendarium de Tolkien. Desde Facesonthebox vamos a  dedicar una serie de especiales mensuales al proceso de adaptación de una obra literaria que se consideró, en su día, imposible de llevar al cine.  

Mucho antes de la ya inmortal adaptación de Peter Jackson junto a los muchachos de  New Line Cinema, numerosos fueron los proyectos, las ideas y los intentos para adaptar toda la obra de Tolkien a la gran pantalla. Proyectos curiosos, locos, finalizados como el  de Bakshi circularon en la rumorología cinematográfica de la época hasta que, en 2001, la Tierra Media nos daba la bienvenida al mundo de Tolkien en el cine y ya no querríamos  salir nunca de allí.  

La obra de Tolkien no fue no éxito comercial literario de inmediato, pero si es cierto que  se pensó en su adaptación al cine casi desde el principio. Ya en 1956 se iniciaron los primeros contactos para una adaptación cinematográfica de El Señor de los Anillos, si bien este primer acercamiento sería en forma de cinta de animación, a lo que Tolkien se mostró interesando -siempre y cuando no fuera Disney quien se encargara del proyecto-.

De esta primera versión llegaría a haber bocetos -basados en los trabajos de Arthur  Rackham– que recibieron el visto bueno del autor. La negativa vino, sin embargo, a la  hora de abordar el guión de la historia, el cual incluía numerosas modificaciones que no  gustaron para nada al bueno de J.R.R y que ocasionaron la total negativa por parte del  autor para llevar a cabo dicha adaptación. 

Más tarde, vendría una de las tentativas más increíbles y locas que quizás hayamos leído nunca los fans de la obra tolkeniana. En 1967 a ciertos muchachos de Liverpool no se les  ocurrió otra cosa que tantear la posibilidad de llevar El Señor de los Anillos al cine con  ellos de protagonistas. Paul McCartney sería Frodo, John Lennon actuaría como Gollum,  George Harrison se reservó el papel de Gandalf y, por último, Ringo Starr interpretaría  a Samsagaz. Todo ello bajo la batuta de uno de los mayores genios de la historia del  séptimo arte, Stanley Kubrick. El proyecto fue rechazado y ahí acabó la andadura de los  Beatles como hobbits o magos, pero sin duda hubiera sido una cinta digna de ver.  

A mediados de los años setenta hubo, de nuevo, una tentativa seria de adaptación  cinematográfica de la mano de United Artists, bajo la batuta de John Boorman (Excálibur). Se pretendía adaptar todo en una sola película con numerosos e importantes cambios en la trama, así como muchísimas elipsis con respecto a la obra original.  Finalmente, el coste de la producción fue el detonante de su cancelación.  

Por otro lado, habría que comentar el proceso de adaptación de la novela de El Hobbit.  Por aquellos años setenta, se estrenó – concretamente en 1977- una adaptación de  animación llevada a cabo por parte de la NBC. El guión fue bastante fiel a  la novela, salvo por algunas omisiones en personajes secundarios. Gozó de un gran éxito,  aunque no estuvo exenta de críticas, muchas de ellas a la animación o el diseño de  personajes.

No sería hasta 1978 que veríamos la primera adaptación en cines de El Señor de los  Anillos de la mano de Ralph Bakshi, una obra muy apreciada hoy en día, que dejaba la historia sin terminar -pues estaba concebida para ser la primera de dos partes- pero que  rápidamente se convirtió en objeto de deseo y de culto por parte de los fans. Pero esto, es otra historia.

RUBÉN TOLEDO.-

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