KARMA HISTORY

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La cámara se clava en las espaldas de un misterioso personaje. Un travelling de seguimiento nos mete en la piel de Luke el guapo, un motorista que trabaja en una feria en un espectáculo de stunt. No vamos a descubrir a Ryan Gosling en ese tipo de papeles pero el protagonista de Drive repite con efectividad ese papel de duro, solitario y silencioso en la que es una de las películas más redondas que ha visto este cronista este año: Se llama Cruce de Caminos (The Place Beyond the Pines) y la ha dirigido Derek Cianfrance en el año 2012. Un director que hasta ahora parecía gafado en nuestro país. Porque no ha sido hasta también este 2013, que nos ha llegado su anterior film con nominacion a Michelle Williams incluida, Blue Valentine también con el protagonista de Gangster Squad en el elenco.

Cruce de caminos es de esa clase de cintas en las que es mejor ir virgen a su visionado. Sólo diremos que una decisión crucial en la vida de Luke cambia el destino de una serie de personajes en los que se encuentra Romina, una camarera del neoyorkino pueblo de Schenectady; el joven agente Avery Cross ( Bradley Cooper) y un joven confuso con las facciones de Dane DeHaan (Chronicle).

La película se beneficia de la seguridad y el aplomo con la que narran esta historia larga e ambiciosa historia el director de Blue Valentine y Sean Bobbit, su director de fotografía. Es difícil filmar mejor con esos encuadres casi mágicos que se encadenan uno tras otro narrando la historia con pausa pero fluidez, progresión y magia onírica. Sus responsables nunca pierden las riendas del film, a pesar de los continuos giros de la trama y hacen disfrutarla con un suspiro a pesar de su duración de casi 2 horas y media. Sencillamente apabullante.

Aunque seguramente, el film no sería lo mismo si los actores no pudieran sacar lo mejor de si en sus papeles. Aparte del mencionado Ryan Gosling, Bradley Cooper realiza,para este crítico, su mejor trabajo, superando el de su primera nominación al Oscar. Eva Mendes nos hace olvidar quién es para meterse en la piel de Romina y Dane es el actor ideal para hacernos transmitir el tormento interior de su personaje. Por no hablar del rol de Ray Liotta, que le va como anillo al dedo y aporta aún más si cabe entidad actoral al conjunto.

¿Y la historia? Pues son tres en una. Un a priori handicap que Derek Cianfrance esquiva con una gran solvencia y con un denominador común crucial: El karma como sistema moral que marca la vida de los personajes. Sólo así es posible entender el este encrucijada de caminos que desembocan en un mismo lugar; y que da pie a uno de los mejores dramas que nos han llegado a nuestras pantallas este año. Supongo que más vale tarde que nunca…

JOAN BOTER ARJONA.-

Pie de foto: Personajes y destinos cruzados.

 

 

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