DE UN BENICIO PREMIADO A UNOS FRANCESES SAMBEIROS

 
 
Es momento de reflexionar. Si bien es cierto que cada uno tiene sus gustos personales y que es muy lícito que aquello no es bueno para uno puede serlo para otro, la opinión general está bastante de acuerdo en su valoración de los últimos coletazos del festival: Paupérrima. La mayoría de los títulos no han convencido al igual que este cronista que siente que, salvo contadas excepciones, lo último que se nos ofrece es la cola del pescado. 
                          

Como Escobar: Paradise Lost, una extraña mezcla de La playa y El Último rey de Escocia, con Josh Hutcherson de protagonista; Aunque nos quieran vender que el protagonista es Benicio del Toro, cuyo personaje da nombre al film. El Peeta de los Juegos del Hambre siguen sin convencerme como actor y Benicio del Toro no salva un personaje plano, al inicio interesante, pero sin desarrollo posterior. Ni siquiera la segunda hora del film, la de la acción,  entretiene por culpa de un Josh Hutcherson, quien considero que no da la talla en ningún momento.
                    
El cierre de la Sección Oficial tiene algún momento rescatable en su parte final pero también me ha aburrido, sobretodo en su primer segmento. Es mi valoración de Wild Life, otra cinta de poco calado con la que cerramos dicha sección.

 
Habiendo visto casi toda la sección oficial, vamos a hacer nuestra particular “porra”: Deseo que Magical Girl o Edén se lleven el premio gordo, sobre todo la primera. De justicia sería el premio a mejor actor para Romain Duris o como mucho, Tom Hardy. Y la actriz este año, mis favoritas son Bárbara Lennie o la actriz de Félix and Meira, Hadas Yaron. Veremos.
 
No obstante, terminamos el certamen con un gran sabor de boca. Con la excelencia de El Cuento de la Princesa Kaguya, donde el Studio Ghibli se despide del cine abrazando a Mizoguchi. A pesar de su duración de casi 2 h y 20 min, la cinta toca la fibra contándonos la triste historia que sale de una caña de bambú. Y hasta aquí puedo contar…Maravillosa.

Menos contentos aunque muy satisfechos con Samba, de Éric Toledano y Olivier Nakache, los directores de Intocable. El tándem en la dirección vuelve a la fórmula aunque con algunas variaciones: mas drama, un Omar Sy más comedido y un final no tan bien atado como su precedente. No obstante, el film es una agradable e interesante reflexión sobre la inmigración de las que hacen falta. Y tranquilos, los puntazos cómicos siguen siendo generosos…

Y con este último apunte, esperamos el veredicto de mañana. Ojalá nos convenza más el Palmarés que el año pasado…

 
JOAN BOTER ARJONA.-

 

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