DA 5 BLOODS: GUERRA Y DISCRIMINACIÓN

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La nueva Spike Lee Joint ha llegado a Netflix en un momento clave. El asesinato de George Floyd por parte de un policía blanco a finales del mes pasado ha provocado una ola de protestas que se ha extendido por todo Estados Unidos y parte del extranjero. Los afroamericanos se han lanzado a las calles por enésima vez para reclamar algo muy sencillo: Ser tratados como seres humanos. Un contexto totalmente propicio para ver lo último de Lee, que nos invita a reflexionar una vez más sobre las vidas y la historia de la comunidad afroamericana.

Da 5 bloods dibuja un exhaustivo retrato sobre un grupo de excombatientes negros de la guerra del Vietnam. Cuatro amigos que regresan al origen de sus pesadillas para buscar los restos de Norm, su superior y amigo (Chadwick Boseman), muerto durante la contienda, y un tesoro que escondieron en aquella época. Un viaje al infierno que pondrá en jaque la relación de Paul (Delroy Lindo) con sus hermanos de armas y con su hijo, David (Jonathan Majors), que también participa en la aventura.

El personaje de Paul lo tiene todo. Afroamericano, pero votante convencido de Donald Trump, Paul está severamente afectado por el trastorno de estrés postraumático y por altas dosis de mala uva. Protagonista absoluto de la cinta, el personaje roza la parodia en más de una ocasión, pero al mismo tiempo es el más humano y cercano de todos ellos. Las secuelas de la guerra y el peso de la culpa por la muerte de Norm han hecho de él un hombre roto por dentro, que tiene una relación pésima con su hijo y está a punto de enfrentarse a los únicos amigos verdaderos que ha tenido.

El resto de personajes, en cambio, están muy poco desarrollados. El peso dramático de Paul (y su hijo) contrastan con la poca relevancia de sus compañeros, que quedan relegados a un segundo plano. Lee aprovecha estos personajes para reforzar el concepto de la hermandad y profundizar en los lazos que los unen como grupo. Un desarrollo de personajes muy desigual, pero que al mismo tiempo permite ahondar en el doble castigo de la guerra y el racismo. Y es que Norm y su batallón, como tantos soldados afroamericanos en la vida real, arriesgaron sus vidas en una guerra injusta por un país que los consideraba ciudadanos de segunda.

Precisamente, esta doble crítica hacia la guerra y el racismo carga la película con demasiadas referencias, demasiados temas. Lee quiere abarcar más de lo que puede. Saca a la palestra desde historias de héroes de la comunidad afroamericana, hasta críticas totalmente explícitas a Trump, pasando de puntillas por los tiroteos en las
escuelas, los efectos de la guerra en los vietnamitas y decenas de temas más.

Además, su característica mezcla de ficción y fragmentos documentales, tan brillante en Infiltrado en el KKKlan, aquí resulta forzada y demasiado constante. En definitiva, un cóctel de temáticas y hechos históricos añadidos de forma poco natural, como parches en medio de la trama. Una trama, por otro lado, a la que le sobra un poco de metraje.

Pero no todo es malo en el progresivo descenso a la locura de Da 5 bloods. Su argumento algo irregular y exagerado no eclipsa un desarrollo vertiginoso, que te deja sin aliento en más de una ocasión y te llena de intriga por conocer el desenlace. Un viaje intenso al corazón de un grupo de amigos, de hermanos, presentado con una fotografía espectacular y el virtuosismo habitual de Spike Lee en la dirección. Un descenso a las tinieblas cargado de homenajes a Apocalypse Now, críticas a Rambo, y mucha pedagogía sobre la cultura afroamericana. Una película imprescindible para conocer el pasado, entender el presente y cambiar el futuro.

MARTÍ ESTEBAN.-

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