ALGUNOS TÍTULOS IMPRESCINDIBLES EN SITGES

Hoy vamos a desgranaros 4 títulos bastante atractivos que se han podido ver en esta 51a edición del festival de Sitges y voy a contar con la inestimable ayuda de mi colega mallorquín que colabora en Facesonthebox, José Isaac Pellicer. Nos referimos a Climax, The Night Comes for us, Under the silver lake y Mirai. ¿Nos acompañáis?

La indiferencia es el peor resultado que uno puede obtener al ver una película, en mi opinión. Cualquier película que genere una reacción en el público, buena o mala, pero de forma voluntaria, al menos demuestra que el director ha conseguido tocar la fibra, sea cuál sea. Por eso, Climax, de Gaspar Noé, puede considerarse un triunfo en ese sentido, ya que provoca al espectador y le hace experimentar a cada uno, por separado. Algunos salieron alucinando, imbuidos en una especie de hipnosis colectiva,como si fuera el resultado de un viaje alucinógeno provocado por algún psicotrópico. Otros, a mitad de la proyección ya tuvieron suficiente y salieron maldiciendo el mal trago que habían sufrido y un pronunciado dolor de cabeza. Y es que Climax coincide más con la definición de experiencia sensorial que de película.

Una fiesta como excusa para presentar a un grupo de bailarines que se expresan mejor bailando que hablando, en algunos casos, que se abre con una secuencia de baile inicial, que es de las mejores que podremos ver este año. El elenco experto del film ya dio prueba de sus habilidades al respecto sobre el escenario del auditori Meliá. Y es que, a raíz de los efectos de una sangría, con un ingrediente extra, entramos en un descenso a los infiernos al ritmo de la música electrónica y de cuerpos que se mezclan sin control, cuyo único motor son los impulsos más primarios. La cámara también juega un papel dominante mostrando la película en un casi único plano secuencia y que, a medida que aumenta la intensidad de los efectos psicotrópicos, la cámara sale de su zona de confort y empieza a dar vueltas, ponerse boca abajo y a encontrar ángulos imposibles con la intención de hacernos partícipes de ese viaje que sufren los personajes, como si nosotros mismos estuviéramos allí. Por eso, Climax debe verse en el cine para que se alcance la experiencia al completo, aunque precisemos de un ibuprofeno al terminar. J.I.P.

The Night Comes For Us: Nunca agradeceré lo suficiente que Sitges haya incorporado a su programación otros géneros a parte del fantástico, aunque estén a veces hermanados. En este caso en la sección órbita, donde el cine de acción tiene espacio para mostrar distintos estilos. Para mí, desde que Doug Liman en El caso Bourne nos enseñó un tipo de acción más bruta y directa que la mostrada hasta el momento, el cine de acción y de mamporros ha llegado actualmente a un nivel dónde cuánto más explícita y clara sea una pelea, mejor sabe. Y en los últimos años si una industria ha sabido tomar esa idea y lo ha convertido en arte es la oriental y, más en concreto, la indonesa. Los ejemplos tienen nombre: The Raid y su secuela se han convertido en películas de culto en pocos años y sus actores en estrellas, como Iko Uwais, Yayan Rugian o Joe Taslim, y Hollywood ha estado tonteando con ellos en grandes sagas, como Fast and the Furious y Star Wars. Con The Night Comes for us tenemos otra entrega donde las escenas de acción y peleas vuelven a ser de una crudeza extrema. Roturas de cuello, brazos, rodillas, desmembramientos, desgarros…Todo lo que uno pueda imaginar vuelve a estar aquí.

La trama solo es una excusa para saltar de pelea en pelea (Los gangsters llamados aquí los 6 mares controlan sus puertos y uno de ellos consigue salvar a una niña de una matanza y todos deciden perseguirlo a él y a su grupo que le protegen). Reconozco que The Raid 2 tiene más chica en su argumento y que la dirección de Gareth Evans es endiabladamente buena. En The night comes for us, su director Tino Tjahjanto, que repite con Iko Uwais tras rodar Headshot (vista en Sitges en su día) se preocupa de dar espectáculo (que es a lo que va el público, en el fondo) que a dar consistencia al guión o jugar con la cámara para conseguir planos imposibles. Mención aparte tiene Julie Estrelle, la chica de los martillos en The Raid 2 que aquí aparece como un personaje del que no se sabe nada y que tiene tal potencial que podría tener su protagonismo en futuras secuelas y crear una saga centrada en su persona. Y se guarda una escena de lucha en la que la frase “luchas como una chica” cobra un nuevo matiz. J.I.P.

 

Under the silver lake, de Robert Cameron Mitchell, interesará a todos aquellos fascinados por Los Ángeles y por los mitos de la cultura pop norteamericana que en tantas y tantas películas hemos visto y que sería imposible enumerarlas. Desde Somewhere, de Sofía Coppola hasta LaLaLand, de Damien Chazelle, pasando por L.A.Confidential, de Curtis Hanson o Puro Vicio, de Paul Thomas Anderson, por citar algunas. Por ello, Under the silver lake es una película que algunos considerarán altamente fascinante, mientras que, en mi opinión, se queda en un film interesante en su desarrollo y primera parte pero, que pierde fuelle en su segunda mitad, en la que la trama se alarga un poco y demasiado innecesariamente. La película se asienta en tres pilares: La deconstrucción y caída de los mitos de la cultura pop, las referencias al cine clásico (Cómo Casarse con un millonario o el cine de Hitchcock, especialmente La Ventana Indiscreta) y al neo noir contemporáneo, pues no deja de ser una cinta que aglutina elementos de cine negro y de thriller con toques de comedia, también negrísima y elementos surrealistas y metarreferenciales.

Cierto que la primera parte, su idea central y su estética son impecables, aunque ello no salva la totalidad de un film que también es un canto a la libertad individual y a vivir cada uno según sus reglas -L.A. como la tierra de los sueños, a menudo rotos, en que lo más importante para ser feliz es ser libre y “follarse” a quién a uno le venga en gana, a placer. Aunque lo que no he acabado de comprar es a un Andrew Garfield quien, con su papel de mosca muerta y de chico que aparentemente no tiene ningún quehacer en su vida diaria y es un ‘lady killer’ de órdago. Cabe decir, para los que habéis seguido el festival hasta el momento en que es la tercera película con subtrama sobre “sectas” en esta edición. S.B.

 

Mirai es ua nueva joya de Mamoru Hosoda, responsable de Wolf Children y, por lo tanto, una película de animación preciosa que se erige como un canto a las relaciones familiares, partiendo de una base real y reconocible: La bimadre que necesita implicación de su marido para criar a sus dos hijos aún demasiado pequeños, el padre superado por las circunstancias y por un hijo que aún es muy chiquitín para ejercer de hermano mayor de su hermanita recién nacida, la aparición de los celos en consecuencia ante la”supuesta” pérdida de su centro de atención familiar…Se hermana muy bien la parte real con la más fantástica de los niños en el futuro.
Además, no deja de ser un bonito tributo a las generaciones que nos precedieron y que, por insignificantes casualidades, han confirmado nuestro árbol genealógico hasta nuestros días. Y, al acabar de ver la proyección, me embarga una sensación de emoción, que es lo más cercano a la felicidad y al agradecimiento por tener una buena familia -a pesar sus aciertos y sus errores-, pues ya el film nos muestra que no hay familia perfecta, pero sí maneras de ir encarando las situaciones y dinámicas familiares, por muy complicadas que nos puedan parecer en un principio. S.B.
SONIA BARROSO/JOSÉ ISAAC PELLICER.-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *