CHADWICK BOSEMAN, T’CHALLA FOREVER

Una de las noticias cinéfilas más tristes y sorprendentes que ocurrió durante los primeros meses de la pandemia del Covid-19, fue la muerte a los 43 años de Chadwick Boseman. No solo por el fallecimiento del actor si no por las circunstancias del mismo, ya que, en el momento de su muerte se descubrió, que el intérprete había lidiado con una terrible enfermedad desde el estreno de Civil War en 2016 (y que solo su núcleo más cercano conocía).

Puede parecer que ese dato no influye en su obra, pero tenemos que pensar que, para bien o para mal, las “celebrities”, aparte de su trabajo,  tienen una relevancia social de peso debido a su imagen pública. A veces, esa imagen (falaz normalmente, que no os engañen) se agrieta o cae en pedazos por culpa de acusaciones graves (infundadas o no) y la gente hace juicios de valor rápidos, como si los conociera. Sinceramente, yo siempre separo la vida profesional de la privada. ¿Mis motivos? Pues entre muchas otras razones, porque creo, en contra de mucha gente, que por mucho que creas conocer a un “artista”, no lo conoces realmente si no es en primera persona y formas parte de su círculo más íntimo. Y el mejor ejemplo de ello es Chadwick Boseman, ya que incluso sus colegas del MCU que compartieron interminables horas de rodaje y promoción no eran conscientes de lo que le sucedía al actor (tal y como han manifestado en redes sociales Mark Ruffalo, Chris Evans o Chris Hemsworth entre otros).

Pero no, este no es un artículo morboso sobre su enfermedad. Es un artículo sobre su vida profesional y de algunos aspectos públicos de su vida privada para deleite de curiosos o fetichistas. También es un texto acerca de la historia de un actor que pasará a la historia del cine por encarnar a un personaje que se convirtió en un mito para la comunidad afroamericana. Es la historia de Black Panther, sí, pero también de mucho más, tal y como veremos a continuación.

El actor, nacido en 1976 en Carolina del Sur, empezó su experiencia profesional graduándose en el Hanna High School en 1995 y más tarde, en el año 2000, se graduó en la Universidad de Howard en Washington D. C., con un título en dirección cinematográfica. Y es que el sueño de Boseman (aparte del deporte, cuya especialidad era el baloncesto), era el cine, sí, pero él, inicialmente, no quería estar delante de las cámaras. Él quería estar sentado en la silla de director y, de hecho, es por eso que luego, a pesar de no dirigir, se implicó en los proyectos post-estrellato de la forma en que lo hizo. No obstante, el destino lo convirtió en actor al querer involucrarse con los propios actores a la hora de trabajar.

Pero la historia de Boseman está llena de giros inesperados. Y el primero ocurrió al realizar una audición junto a otros alumnos de la universidad de Howard para el programa de verano de British American Drama Academy en Reino Unido. Un relato en el que participó la famosa actriz Phylicia Rashad, mentora de Boseman en la universidad estadounidense, y también otra personalidad muy especial, que luego desvelaremos. Gracias a ellos dos, el futuro actor pudo realizar ese curso, ya que, a pesar de haber probado suerte realizando la prueba de acceso, inicialmente no tenía los recursos económicos para ello. Según cuenta el propio Chadwick Boseman, Rashad recibió una llamada donde le comunicaban que un grupo de sus estudiantes, que habían hecho una audición, habían sido seleccionados en dicho programa, pero no asistirían porque no podían pagarlo. Entonces, Rashida consciente de que no podía permitir que se perdieran talentos por culpa del dichoso dinero, movió ficha. «Hice una llamada telefónica a un amigo mío, y él me devolvió la llamada y hablamos de ello durante unos cinco minutos. Me dijo: Está bien, tengo este dinero». Y así es como Boseman dio un paso importante en su formación y entró en ese curso. Una anécdota que cobra más notoriedad (es lo que tiene los “nombres”) al saber la identidad de ese “amigo”, hecho que solo descubrieron a posteriori a través de una carta todos los alumnos becados. Porque esa persona era, nada más y nada menos, que el ganador del óscar en dos ocasiones Denzel Washington. Boseman hizo referencia a ello durante su discurso cuando el actor fue seleccionado para recibir el premio Lifetime Achievement Award del American Film Institute en 2019. «No existiría Black Panther sin Denzel Washington», dijo Boseman aquel día, demostrando lo importante que son las elecciones que tomamos en nuestro día a día y como la generosidad siempre es de los mejores impulsos humanos. Aunque hasta llegar al punto en que Boseman se enfundara el traje de T’Challa, aún haría falta algún tiempo…

Porque una vez graduado en dicha universidad, la carrera de Boseman se fraguó en televisión donde pasó de actor invitado en series como CSI Nueva York, Fringe, Justified o Ley y orden (entre otras) a ser parte del cast principal de Persons Unknown durante su primera temporada. De ahí, empezó su carrera cinematográfica a lo grande. En 2013 protagonizar junto a Harrison Ford el film deportivo 42 (que aquí en España llegó sin pasar por los cines), en donde se sometió a un entrenamiento de 5 meses para perfeccionar la postura de su personaje de jugador de beisbol. Aunque el otro gran rol que lo puso en la diana, fue el biopic de una leyenda del soul de la talla de James Brown en I Feel Good, film que le puso en el centro del huracán.

I feel good

Sin embargo, antes de convertirse en el rey del soul, Boseman estuvo en el rodaje de un film maldito, que tardó varios años en estrenarse tras su rodaje y que coincidió con la transición del Boseman actor al Boseman estrella de Black Panther. Ese film es Dioses de Egipto, un criticado «divertimento» (aunque un “guilty pleasure” para un servidor) que actualizaba la fantasía al estilo Harryhausen con mucho croma, CGI, y sí, algunos estereotipos raciales polémicos. De hecho, se criticó a Boseman por ser un estereotipo de un personaje negro mágico (interpreta una versión de Toth, dios egipcio de la sabiduría) y el actor, en una entrevista para la revista GQ, dijo que estaba de acuerdo con las críticas. Sin embargo, ese mismo artículo puntualizó el problema, algo que sería una constante en su cine posterior a esa cinta. Y es que según el actor de Black Panther, tuvo que aceptar el papel de esa cinta porque «la gente no hace películas de 140 millones de dólares protagonizadas por negros o morenos”. Una declaración de intenciones para lo que estaba a punto de venir…

De hecho, fue justamente en ese set en donde empezó a fraguarse el germen de la leyenda. Fue Charles Carter, un empleado del equipo de seguridad de la película de Alex Proyas, que al ver cómo se comportaba Boseman en el set, decidió hacer uno de esos pequeños gestos que acabarían marcando la vida del actor  y por qué no decirlo, de mucha más gente. Y es que Carter, que era un gran fan de los cómics de Black Panther, al ver el flow del actor y lo que éste desprendía en la filmación, pensó que encajaría perfectamente en el personaje del rey de Wakanda. Un día le preguntó a Boseman si había oído hablar de Black Panther. El actor respondió que había oído hablar del personaje pero que no conocía los detalles ni las historias. La cosa podía haberse quedado aquí. Pero Carter tuvo una idea. Se fue a casa a buscar su copia de la primera edición del cómic de Black Panther de 1977 y lo dejó en el tráiler de Boseman con una nota que decía: “Tú obtendrás este papel”. En aquel momento, Marvel ni se había planteado a llevar a Black Panther al universo Marvel. Pero aquello se quedó en la cabeza de Boseman. De hecho, empezó a leer los cómics del personaje, a familiarizarse con él y entendió porque era importante. Tiempo después, su agente le dijo que Marvel lo estaba buscando para hablar con él. Cuenta la historia, que en el momento en que este le llamó para comunicárselo, el chofer de Boseman se había detenido frente a una tienda de antigüedades mientras el actor atendía la llamada de l agente. Lo que viene a continuación podría ser una escena de una película, pero cuentan que así es como sucedió. Porque parece ser que Boseman, al mirar hacia la vidriera de la tienda desde el coche, vio varias estatuas de panteras en fila frente a él. Y entendió la magnitud de lo que proponían. Porque la oferta era que él interpretara a Black Panther, príncipe de Wakanda, en Captain América: Civil War y luego protagonizar la propia película Black Panther, esta vez como el líder del reino africano.

Black Panther

A partir de aquí, presentación del personaje en la cinta del superhéroe interpretado por Chris Evans y gran taquillazo. Pero el rol de Boseman no pasó desapercibido, sino muy al contrario. Su carisma con y sin la máscara de T’Challa le convirtió en uno de los roles más celebrados de la audiencia mundial. Sin embargo, eso era solo el principio. Sus próximas encarnaciones del personaje fueron un éxito cada vez mayor. Black Panther se convirtió en uno de los films más taquilleros de la historia de USA y el film de superhéroes más taquillero del año. Y es que no solamente, por primera vez, teníamos un superhéroe afroamericano en una superproducción de esta índole, si no que Black Panther era una de las películas dentro del Universo Marvel que tenía un subtexto más rico y más trabajado, sin renunciar a las señas de identidad de este tipo de producciones. Y todo gracias a Ryan Coogler y una historia que nos dibujaba un mundo comprometido con las tensiones raciales, sí, pero también de género. Fue por eso que la cinta se convirtió en la primera superproducción Marvel que optó a Mejor película en los Óscar. Y si ya hablamos de Avengers: Infinity War y su secuela Avengers: End Game estamos hablando en el caso de esta última, de la cinta más taquillera de la historia (al menos en el momento en que escribimos estas líneas) y un fenómeno sociológico que cerraba 20 años de cine de superhéroes.

Avengers

Por otro parte, mientras encarnaba al héroe del traje de vibrarium, el intérprete compaginaba su rol de superhéroe con otras producciones donde el tema racial estaba muy presente. En Message from the King, el actor interpretaba a Jacob King, un sudafricano que llegaba a USA para investigar qué había sucedido con su hermana. Una película que navegaba entre el film de venganza y lo detectivesco para Netflix; y que, en mi opinión, no era nada desdeñable. En esta línea, aunque en el género judicial, lo podemos ver también en Marshall, donde Boseman interpretó a Thurgood Marshall, el primer Juez afro estadounidense de la Corte Suprema de los Estados Unidos y también en su última cinta estrenada en Netflix poco antes de su muerte, Da 5 Bloods de Spike Lee (nos queda su obra póstuma que nos llegará en diciembre también en la plataforma de streaming La Madre del Blues con unas primeras críticas excelentes que ya auguran un Óscar póstumo para el actor). Sin embargo, en el momento de escribir en estas líneas, Da 5 Bloods es la última que tenemos y ya es muy significativa por lo que representa desde un punto de vista social. Y es que este film, (estrenado en pleno auge del movimiento Black Lives Matter en USA), Boseman encarna a Norman, el jefe de un escuadrón afroamericano de la Guerra de Vietnam que es visto por sus hombres como un mito de su comunidad. Para mí, una cinta tan interesante como desigual en su apuesta nada sutil y manierista, pero con hallazgos como el rol de Delroy Lindo o el propio Boseman, cuyo papel, a pesar de su importancia en la trama, es de actor de reparto.

Da 5 Bloods

De ese modo, como podemos ver que, a pesar de lo eclécticas que son las propuestas de su filmografía, existe una línea de trabajo muy definida orientada a tocar temas sociales y raciales (vale, “Dioses de Egipto” sería una excepción, pero como bien dijo Boseman había que pagar facturas), lo que deja de manifiesto la importancia que le daba a esas cuestiones el actor sureño a la hora de dirigir su carrera. De entre todas estas cintas, mi favorita es 21 Brigdes de Brian Kirk (aquí rebautizada como Manhattan sin salida), estrenada poco antes de la pandemia: un emocionante film policiaco entre la vieja escuela y una frescura de lo más notable, donde estos temas sociales también se hallan presentes como telón de fondo. Una película que, al igual que Message from the King o Marshall, estaba producida por el actor, lo que acentúa más lo de esa tendencia de buscar roles en films que reflejaran una causa. Y si, muchas de estas cintas fueron filmadas durante y entre innumerables cirugías y sesiones de quimioterapia, lo que me remite al principio del artículo. Sí, esto del mundo de las estrellas de Hollywood no es trabajar en una mina, pero solo ellos (los que lo viven en sus carnes) conocen el precio de la fama…

Y, en fin, hasta aquí este artículo. Espero que les haya gustado, entretenido y, sobre todo ,les haya hecho pensar. Quizá su carrera no ha podido ser muy dilatada y es una lástima, porque su proyección era enorme. Pero creo que su obra ha dejado un legado para las futuras generaciones y eso no lo puede decir todo el mundo. Y es por eso que, para terminar el artículo, creo que la mejor forma seria que lo hiciera él mismo. Porque en 2018 regresó a la universidad de Washington donde le dieron su primera gran oportunidad y realizó un discurso para todos los futuros graduados, donde destacaré un fragmento, que creo que es interesante compartir no solo para los fans si no para todos nosotros:

“El propósito cruza disciplinas. El propósito es un elemento esencial para vosotros. Es la razón por la que estás en el planeta en este momento particular de la historia.”

JOAN BOTER.-

*Edición: Dácil Muñoz

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