CATE BLANCHETT, LA ELEGANCIA HECHA MUJER

Cate Blanchett es una actriz fascinante y de una elegancia suprema. Bien lo refleja en la pantalla, pero también al natural cuando, en febrero de 2004, después de presentar El Aviador en el Festival de Berlín, la puede ver, de público VIP en la Gaudí Fashion Week, embarazadísima, lucía espléndida un vestido de alta costura y estaba radiante. Siempre recordaré su imagen en aquel evento al que me invitaron cuando trabajaba en una revista de moda y estética, por aquel entonces. Cate posee la elegancia y distinción de una actriz del Hollywood clásico y no desentonó en absoluto como Katherine Hepburn en El Aviador, uno de sus grandes roles en cine.

Cate nació en 1969 en Melbourne (Australia) e hizo sus primeros pinitos en la televisión y el teatro de su país. Uno de sus primeros trabajos para cine fue en Oscar y Lucinda, junto a Ralph Fiennes, aún era una desconocida, e incluso él no había saltado al estrellato aún con La lista de Schindler. Un año más tarde, con el drama de época Elisabeth, se dio a conocer en medio mundo y consiguió su primera nominación al Oscar.

La actriz, que combina cine comercial con propuestas más independientes puede presumir de haber trabajado con los directores más prestigiosos del cine actual en propuestas de lo más variadas e interesantes, entre los cuáles destacan Martin Scorsese (El aviador); Peter Jackson (El señor de los anillos); Alejandro González Iñárritu (Babel); Wes Anderson (Life Aquatic); Woody Allen (Blue Jasmine); Ridley Scott (Robin Hood) o Todd Haynes (I´m not there), con el que repite en Carol.

Carol, que vuelve a suponerle una nominación al Oscar, esta vez como actriz protagonista, es la culminación de la sutileza, la elegancia en un papel no exento de polémica, el de la sofisticada Carol Aird, una distinguida dama burguesa encorsetada en un matrimonio fallido que se enamorará y vivirá una gran pasión con Therese, la dependienta de unos grandes almacenes en el Londres de los años 50. Su partenaire, Rooney Mara, también está espléndida y entre ellas hay una química y un magnetismo que hace que estemos ante unas de las grandes historias de amor (más allá de sexo y de convenciones sociales) de esta temporada de cine. Si los Oscars son justos, Cate Blanchett debería ganar su segunda estatuilla, el 28 de febrero saldremos de dudas.

SONIA BARROSO.-

 

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