BECKY, SKY SHARKS Y GET THE HELL OUT!! EN SITGES

Becky

Becky (2020)

Primera toma de contacto con este Festival de Sitges 2020 híbrido y primer éxito de la sección oficial a competición. Becky es una “home invasion” de manual que, aunque no dé nada nuevo sí, se agradece y se hace disfrutar. Una niña de unos 13 años, lidiando con sus problemas personales, que vuelca su rabia en unos extraños que deciden atemorizar a su familia en una cabaña de un bosque.

 

 

 

La niña, casi como si fuera un John Mclane de Die hard, acaba dando guerra, más de la que se podrían imaginar los secuestradores. Acción muy bien resuelta con sus buenas dosis de gore y sangre (aunque bien medido) y unos actores muy acertados, destacando a Lulu Wilson, como la Becky protagonista y devorando la pantalla, y Kevin James en un papel de villano muy alejado de sus papeles en las comedias de Adam Sandler. Una película con lugares más que comunes en el género (bosque, malos, trampas) y rodada de forma más que efectiva para lo que quiere ser pero que, aún así, para mí, una buena película, recomendable y disfrutable al 100%.

 

Sky sharks

Sky sharks (2020)

En la sección Midnight X-Treme (la que para el que suscribe esconde el alma de Sitges, esas pelis golfas de gore y salvajismo de medianoche) estrenamos con una de las que, a priori, era de los títulos esperados debido a su trailer, que hace un año rondaba en redes sociales, Sky sharks. A mí me dicen que hay una película de tiburones voladores, armados con misiles, cabalgados a lomos por nazis zombies y me tienen comprado (como cuando Zellweger le decía a Jerry Maguire lo de “Me tenías con el hola”, pues igual), así que, como mínimo, la película tenía los ingredientes para hacerme pasar un rato divertido. Pues no. Una vez acabada la introducción (que es el famoso trailer visto en redes ampliado con algún minuto extra), el resto de la película, de casi 2 horas (con 70 minutos bastaba), es un producto al nivel de The Asylum que hace buena a Sharknado. Los actores ni los menciono, horribles, casi parecen amateurs, y los pocos cameos aún parecen que se lo quieren pasar bien y se esfuerzan por decir las frases sin echarse a reír (o llorar), pero no bastan para el desastre del conjunto. La trama no interesa en absoluto (casi media hora intentando explicar por qué vuelan los tiburones pero no cómo es que respiran fuera del agua) y uno acaba deseando que acabe lo antes posible y pasar página (los efectos especiales muy inferiores incluso a los de la citada Sharknado).

 

 

 

Evidentemente, uno sabe a lo que va y yo lo tenía claro, pero al menos esperaba una película que me provocara alguna risa y algún desmembramiento más (sin ir muy lejos, recuerdo ver en Sitges hace años “Zombies nazis 2” y llorar de la risa en determinados momentos) y ésta acaba siendo un chiste alargado casi 2 horas sin ningún interés. Decepcionante.

 

Get the hell out!

Get the hell out! (2020)

Seguimos en la Midnight X-Treme y saltamos a una película taiwanesa que pretende seguir con la estela del éxito del año pasado, que fue One cut of the dead, y, aunque no tenga esa connotación de casi carta de amor al cine más gamberro que sí tenía la segunda, acaba siendo una película de zombies divertida y disfrutable. La premisa es recordar en esas peleas en el parlamento taiwanés que hemos visto centenares de veces en televisión, donde los políticos se enzarzan en batallas campales (y que uno a medida que se vuelve más desea poder verlo en nuestro Congreso algún día y que así liberen ciertas tensiones de una vez por todas nuestros políticos), pero esta vez imaginando que en plena pelea un zombie entre en escena y empiecen a morderse unos a otros.

 

 

 

Más allá de ser una película de zombies atrapados en un edificio, la película juega con un humor, en ocasiones absurdo, en ocasiones crítico, con la política en general, que hace que todo el conjunto sea de lo más llevadero. La dirección busca en todo momento que el espectador lo pase bien y tiene instantes descacharrantes (como un momento karaoke con un personaje secundario que esconde una sátira al servicio militar del país), para luego saber combinar todos estos ingredientes con las escenas de zombies, desmembramientos y chorros de sangre. En conclusión, una más que recomendable película para pasar unos 90 minutos divertidos que al menos no engaña al espectador y le dá lo que espera.

 

 

JOSÉ ISAAC PELLICER.-

 

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