BARRY SEAL: EL GRINGO QUE SIEMPRE CUMPLE

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Osado piloto, sin miedo al peligro, jugando a varias bandas. Así era Barry Seal, nombre del personaje real que da título a la nueva colaboración entre Tom Cruise y el director Doug Liman, tras El filo del mañana. En este caso, para adaptar a la gran pantalla la vida de Barry Seal, un astuto piloto de la TWA quien acabó trabajando para la CIA, para el Cartel de Medellín y, finalmente, para el mismo gobierno norteamericano. Entre 1978 y 1986 conseguió abrir vías al tráfico de la droga desde Colombia hacia Miami para los narcos del cartel de Medellín (Ochoa, Escobar, Lehder) ganándose su confianza a la vez que llevaba armas del gobierno para los contras de Nicaragua. La película se puede entender como una crítica contra la hipócrita política armamentística de EEUU, ya que usaron los caminos de la droga para sus fines. 

Aunque, el retrato del personaje principal y de su audacia al jugar a varios bandos siendo el ‘gringo que siempre cumple’ mientras tenía una familia que mantener, nos recuerda, inevitablemente, a algunos personajes de los dramas criminales de Martín Scorsese, tales como Henry Hill, de Ray Liotta en Uno de los nuestros ; y Jordan Belfort, de Leo DiCaprio en El lobo de Wall Street. Asimismo, las triquiñuelas de este Barry Seal nos recuerdan a las de Frank Abagnale Jr, el personaje de Leo Di Caprio en Atrápame si puedes, de Steven Spielberg. Todo ello, en el contexto de la política de Reagan con una Sudamérica salpicada por la revolución sandinista y por el comunismo, donde florecían los negocios de las drogas y de las armas. 

Tom Cruise parece sentirse como pez en el agua con este personaje enérgico, sin miedo a nada y con muchas ganas de enriquecerse y de vivir peligrosamente, de conseguir su “Sueño Americano”. Asimismo, a Liman no le tiembla en pulso narrativamente hablando, ya que filma con el brío al que nos tiene acostumbrados tanto las espectaculares secuencias aéreas como en el resto, aunque quizás la subtrama del cuñado de Seal sea la más floja y prescindible. Otro punto fuerte del film es la recreación de la época, finales de los 70 y principios de los 80’s, la fotografía,la música de Chistophe Beck nos ayudan zambullirnos sin dificultades en ese momento un tanto convulso (ya desde los créditos iniciales). En definitiva, una buena película acción muy desenfadada, gracias a la frescura que le aportan los toques de comedia, que hará las delicias de los espectadores que busquen un entretenimiento tan eficiente como eficaz. 

SONIA BARROSO.- 

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