ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS: ALMAS ROTAS

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Asesinato en el Orient Express, de Kenneth Branagh, es una nueva adaptación de la popular novela de Agatha Christie. Una lujosa película en la que destaca, sobre todo, un magnífico elenco actoral, un excelente diseño de producción, fotografía y música, a cargo de Patrick Doyle, compositor habitual del director.

La trama es bien conocida por todos los que han visto las pasadas versiones cinematográficas o televisivas o han leído la novela, no obstante, os la vamos a resumir sin desvelar ningún detalle importante. Hercule Poirot viaja en el tren Orient Express en una especie de semi-retiro vacacional, pero nada irá según lo previsto, a una tormenta de nieve que les deja aislados y sin poder avanzar, se unirá el cadáver de uno de los pasajeros. Entre el pasaje, personajes ilustres, como la altiva Princesa Dragomiroff (Judi Dench) y su abnegada asistente personal (Olivia Colman), los misteriosos condes de Andrenyi (Lucy Boynton y Sergei Polunin), el poco transparente marchante de arte Ratchett (Johnny Depp) y su secretario, McQueen (Josh Gad); la misionera Estravados (Penélope Cruz); la astuta profesora de geografía Mrs.Mary Debenham (Daisy Riley); el doctor Arbuthnot (Leslie Odom Jr.); el prudente mayordomo Edward Henry Masterman (Derek Jacobi), el avispado profesor Gerhard Harman (Willem Dafoe) y la viuda cazafortunas Mrs.Hubbard (Michelle Pfeiffer). Hercule Poirot será requerido por el director del Orient Express para descubrir quién es el asesino y se pondrá en marcha toda una investigación en la que nada es lo que parece y que llevará al propio detective a cuestionarse moralmente si existe algo más que el Bien y el Mal.

Con algunos toques de humor para desengrasar la contundente tragedia -que tiene algo de Shakesperiana- a la que se verán arrojados los personajes, Branagh convierte este “Cluedo” para descubrir al asesino en un complejo estudio psicológico sobre la conciencia y el alma humana, rota por el dolor, la pérdida y el sufrimiento irreparables. En este sentido, Kenneth Branagh se erige como una figura que ha de abogar por la justicia apaciguando incluso su propia conciencia. Y realmente, Branagh sabe darle todos los matices necesarios a un Poirot que se hallará en constante evolución de sus creencias más arraigadas. El resto del reparto, cumple con creces, aunque no brillen todos con la misma intensidad que el protagonista, dado que la trama coral no permite más que unos pocos destellos de lucimiento para cada uno de los personajes.

Además de con su portentosa interpretación, Branagh nos sorprende dotando al film de un buen ritmo narrativo para una historia ya sabida pero que sigue siendo muy entretenida y que está convenientemente actualizada, tanto para los nuevos espectadores, como para los conocedores de la historia. Sorprenden algunas decisiones de planificación, como las cortinillas de los personajes en las ventanas del tren o los planos cenitales cuándo descubren el cadáver, así como algunos elegantes planos muy dinámicos al entrar al Orient Express. Hay encuadres de gran belleza y elegancia, según los personajes y su situación.

En definitiva, una nueva versión que a mí sí que me ha convencido y me ha cautivado, en la que Branagh vuelve a demostrar que es un solvente adaptador de historias clásicas y que sabe llevárselas a su terreno como nadie.

SONIA BARROSO.-

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