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AMERICAN PASTORAL: LA FAMILIA PERFECTA NO EXISTE
junio 6, 2017 Articulos

Ewan McGregor es conocido como actor, especialmente en cine más de autor, no en vano, ha obtenido notoriedad con Trainspotting, de Danny Boyle; y Moulin Rouge, de Baz Luhrmann. A las antípodas de esas películas y de esos roles que le pusieron en el punto de mira de los cinéfilos está este American Pastoral que, además, es su debut como director. No es la primera vez que el novelista Philip Roth es adaptado a la gran pantalla, sin ir más lejos, lo hizo Isabel Coixet en Elegy.

American Pastoral tiene material de sobra para ser una gran película: La historia de El Sueco, capitán del equipo de fútbol y de su mujer, la reina de la belleza de New Jersey, su idílica vida familiar en la América rural y profunda y los problemas con su única hija, primero, niña ejemplar, con tartamudez evidente, y luego joven rebelde y revolucionaria, daban para un film más redondo. Un film que ayudara a reflexionar sobre la familia, los vínculos entre sus miembros, la imposibilidad de ser perfectos y felices. Una película sobre las apariencias y la realidad, e incluso, sobre el peso del pasado y de la culpa.

¿Qué es lo que sucede, por qué American Pastoral no es la película que estaba destinada a ser? Especialmente, debido a la irregularidad de su trama. Comienza bien, naufraga en su tramo central (a excepción de la subtrama de El sueco con la supuesta amiga de su hija) y consta de un tramo final tan lleno de luces y sombras que no sabemos ni qué pensar. No es emotiva, cuando debería, y peca en exceso de reiteración y subrayados dramáticos. Quizás, lo mejor de la propuesta es ese personaje que borda Jennifer Connelly, impostada dama de clase media-alta rural, cuya belleza siempre ha sido su primer reclamo y, a la vez, su condena; es esa Dakota Fanning, con aires de rebeldía y es esa mirada perdida de Ewan McGregor, tan perdida y naufragada como el conjunto del film. Una verdadera lástima.

SONIA BARROSO.-

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