ALICIA VIKANDER: TALENTO, CARÁCTER Y DELICADEZA

 

El cine es un constante ir y venir de algunas estrellas más o menos fugaces, otras menos que tiene un largo auge y una rápida caída, y algunos que son verdaderas estrellas que permanecen y se adaptan. DiCaprio, por ejemplo, es una de las más deslumbrantes (el Oscar sería el sello de la Academia de algo que los demás tenemos claro).  De los “nuevos” nombres femeninos, parece que Carey Mulligan y Rooney Mara están aquí para quedarse, pero ambas deberían ir con cuidado. De Suecia ha llegado Alicia Vikander, con  belleza y capacidad interpretativa más que suficientes como para pelear por todo tipo de papeles y proyectos.

Alicia Vikander nació en Gotemburgo, Suecia, el 3 de octubre de 1988. Se sabe poco de su familia, más allá de que es hija de un psiquiatra y una actriz, que sus padres se separaron cuando ella apenas tenía dos meses y que tiene cinco hermanastros por parte de padre. Quizás el hecho de ser la intersección de dos mundos (hija única por parte de madre, miembro de una familia numerosa por parte de padre) ha marcado su carácter como mujer y como actriz.

Ha estado vinculada al mundo de la cultura desde muy pequeña, participando en musicales en la ópera de Gotemburgo. A los nueve años ingresó en la Real Escuela Sueca de Ballet. Con solo quince años se mudó a Estocolmo, donde continuó con su preparación para la danza. Pero una serie de lesiones y el descubrir de la mano de Tomas Alfredson (Déjame entrar, El topo) su pasión por la interpretación, cambiaron su vida. La actuación se convertiría en su ambición, y ni siquiera el hecho de que le fuera denegado el ingreso en una escuela de interpretación en dos ocasiones hizo que cambiara de intención.

PRIMEROS PASOS EN EL CINE Y UN ASUNTO REAL

Su carrera comenzó en el 2002, en la televisión. Su participación en series y tv-movies, le fueron asegurando papeles con mayor trascendencia y calado, hasta que en el año 2007, gracias a su papel en la serie Andra Avenyn, se convirtió en un rostro conocido (en Suecia). Ese mismo año daría el salto al cine, interviniendo en varios cortometrajes.

Su primer largometraje, Pure (2010), en el que ya era protagonista, le valió el premio a la Mejor Interpretación de la Academia Sueca, así como el Shooting Star Award del Festival de Berlín. Dos años más tarde, protagonizó junto a Mads Mikkelsen la película danesa Un asunto real, que sería finalista al Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa. Su papel apasionado y comedido, con el que plantaba cara a un Mads Mikkelsen magnético, la convirtió en una de esas actrices a las que seguir la pista. A ello también contribuyó su papel en Anna Karenina. La película de Joe Wright resultaba formalmente más atrevida que la de Arcel, pero en su conjunto resultaba inferior a esta. En cualquier caso, el idilio de la cámara con Vikander era un hecho.

AÑOS DE EXPERIMENTACIÓN HASTA EL PLETÓRICO 2015

En los próximos años participó en proyectos como El quinto poder (2013), Son of a Gun (2014), Testamento de juventud (2014) o El séptimo hijo (2015), que si bien no han añadido grandes títulos a su joven filmografía, le han dado la oportunidad de seguir participando en proyectos internacionales e ir curtiéndose frente a las cámaras.

Todos esos proyectos pueden verse como una especie de “calentamiento artístico” para afrontar un 2015 memorable. Ha participado en The Man from U.N.C.L.E., de Guy Ritchie, junto a Henry Cavill y Armie Hammer, a quienes les robaba planos sin ningún reparo. De su participación en Burnt, poco podemos decir: Inédita aún en España, se ha destacado tanto el buen papel de Bradley Cooper como su mal guion.

No ocurre lo mismo con Ex Machina, de Alex Garland. Aclamada por la crítica como una de las mejores películas del año pasado y con un reparto que, además de Vikander, incluía a Domhnall Gleeson y a uno de nuestros favoritos, Oscar Isaac. También del 2015, aunque estrenada la semana pasada en nuestra cartelera, es La chica danesa. En la nueva película de Tom Hooper, Vikander comparte cartel con el último ganador del Oscar al Mejor Actor, Eddie Redmayne, y (curiosamente, otro de nuestros favoritos) Matthias Schoenaerts. Ambas películas le han valido sendas nominaciones al Globo de Oro (que no ganó) y a los BAFTA (pendientes de entrega). En los Oscar es candidata a la Mejor Interpretación de Reparto por la película de Hooper, en la que vuelve a merendarse a su coprotagonista.

Y aunque parece que tiene más posibilidades que su pareja, Michael Fassbender, de llevarse el Oscar, lo cierto es que por encima de ese detalle, nos da muchas más ganas de verles compartiendo pantalla en The Light Between Oceans, que se ha de estrenar este año. Por delante queda Tulip Fever, junto a Christoph Waltz y Judi Dench, y el nuevo Bourne, que está en pleno proceso de producción. 
IMMACULADA PILAR COLOM.-

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