ADAM DRIVER: LA CONFIRMACIÓN DE UN ACTOR DIFERENTE

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Una fractura en el esternón ha privado a la Marina norteamericana de un entregado infante. Pero dicha fractura ha propiciado que disfrutemos de un actor aún en formación, pero cuya corta carrera es un interesante equilibrio de trabajos a las órdenes de directores consagrados (Spielberg, los Coen), con trabajos para directores igualmente reconocidos pero más minoritarios (Noah Baumbach, John Curran). Cara conocida para los seriéfilos (da vida a Adam Sackler en la serie Girls), su participación en el Episodio VII de Star Wars le ha convertido en un rostro reconocible para el gran público. Alto (mide 1’89m), con pinta de bohemio introvertido, consigue ser creíble en todo tipo de personajes, por complicados o desagradables que puedan parecernos.

Nacido el 19 noviembre de 1983 De padres divorciados y nacido en San Diego (California) tiene ascendencia inglesa , así como holandesa, alemana , irlandesa y escocesa. Comenzó como actor aficionado de teatro cuando estudiaba secundaria. Al acabar la secundaria, tras los atentados del 11-S, cambió la universidad por la Marina, hasta que esa fractura le hizo volver a casa y replantearse su vida. Reanudó su vida académica, cursando un año en la Universidad de Indianapolis, que abandonó para comenzar los estudios de Bellas Artes en la Escuela Juilliard, un conservatorio de artes situado de Nueva York. Su carrera profesional comenzó en el 2009, tras licenciarse, con apariciones en cortometrajes y series de televisión (más o menos intranscendentes).

DE EASTWOOD, BAUBACH Y SPIELBERG, A DUNHAM:  LOS NOMBRES QUE MARCAN SU CARRERA

En el 2010, tras aparecer en un episodio de Ley y Orden, concretamente y para los fans, el decimoquinto de la vigésima temporada, aparecía en la película para televisión You Don’t Know Jack, dirigida por Barry Levinson y protagonizada por Al Pacino. Un año más tarde aparecía en su primer largometraje de la mano de Clint Eastwood. Fue con un pequeño papel en (la infravalorada) J. Edgar.

En 2012, tras una aparición en un episodio de Ley y orden: Unidad de víctimas especiales, en varios cortos y en películas de corto recorrido como Gayby o Not Waving But Drowning, el actor tuvo un papel secundario pero relevante en Frances Ha, de Noah Baumbach. Su personaje, Lev Shapiro, era secundario pero tenía la suficiente relevancia, y Driver la suficiente presencia, como para llamar la atención en Hollywood. También ayudó su aparición, más breve, en Lincoln, de Steven Spielberg. Pero es en la película de Baumbach donde se apreciaba su capacidad de transmitir los sentimientos de su personaje a través de la mirada y de un gesto contenido.

Ese mismo año se unía al reparto de la que fue una de las series del año: Girls. Su indescifrable Adam Sackler puede resultar tan aborrecible como adorable, en función del episodio (y de en qué momento se encuentre esa montaña rusa que él y Hannah, personaje de Lena Dunham, llaman relación). Sea como sea, ni el personaje ni su interpretación dejan indiferente.

LOS COEN Y UNA COPA VOLPI: LA CONFIRMACIÓN

Tras un 2012 repleto de proyectos, el actor no pareció dispuesto a echar el freno. En 2013 aparecía en Bluebird, película que consiguió varios premios en el Festival Internacional de Karlovy Vary. A continuación daría vida al fotoperiodista de National Geographic Rick Smolan en El viaje de tu vida (John Curran), y a Al Cody en Inside Llewyn Davis. La película de los Coen, además de ser una de las más aclamadas por la crítica ese año, nos brindaría la primera oportunidad de ver compartir pantalla a Driver con Oscar Isaac (antes de que la Fuerza los separará).

En la recomendable Amigos de más, junto a Daniel Radcliffe, hacía una interesante incursión en la “comedia romántica indie” (esa que resulta amable, con toques ácidos y que permite su visionado sin provocar hiperglucemia en los espectadores). Género en el que también podemos encuadrar Ahí os quedáis (menos indie, pero de digestión ligera). Con un gran reparto, Driver logra destacar como un Peter Pan de casi dos metros de altura.

En 2014 protagonizó la película de producción italiana Hungry Hearts, que no ha tenido distribución en España. Su interpretación, dando vida a Jude, le valió la Copa Volpi al Mejor Actor. Personaje que conoce la cara más divertida y amable del amor, y su reverso más cruel. Sin excesos dramáticos, Driver construye un personaje complejo pero con el que se conecta fácilmente. También en 2014 volvería a colaborar con Noah Baumbach en Mientras seamos jóvenes, en la que da vida a Jamie, un hipster de pega, bajo el que se esconde un espabilado de campeonato. Sin caer simpático, la actuación del actor hace que tampoco podamos ser demasiado duros con su personaje.

STAR WARS Y SU CONSAGRACIÓN PARA EL GRAN PÚBLICO

Star Wars: Episodio VII se estrenaba a mediados de diciembre del año pasado y se convirtió en una de las películas del año de forma instantánea. En el universo que creara George Lucas la presencia de un villano, de un antihéroe, es obligada. El de la nueva generación es Kylo Ren, papel que interpreta Driver. Un personaje más atormentado que cruel, una carácter aún no del todo perfilado que todavía no sabemos qué camino seguirá. Independientemente de esto, lo que está claro es que el éxito de la película ha dado una notoriedad a Driver, sobre todo de cara al público, que supone un verdadero espaldarazo para su carrera.

¿Y qué es lo próximo? Pues Nichols, Scorsese y Jarmusch, ahí es nada, antes de que le volvamos a ver blandiendo un sable láser. En el último Festival de Berlín, Jeff Nichols presentó Midnight Special, la primera de las películas que ha de estrenar este año y en la que Driver tiene un pequeño, pero importante, papel. Silence es la esperadísima película de Martin Scorsese (que se rumorea estrenará en Cannes), en la que dará vida a un sacerdote, y compartirá cartel con Andrew Garfield, Liam Neeson y Ciarán Hinds. En cuanto a Paterson, la nueva película Jim Jarmusch, nos mostrará el anodino día a día de un conductor de autobuses de New Jersey. En este caso Driver es el actor principal, y le vuelve a dar una oportunidad para continuar explorando un cine más independiente y de autor, y alternarlo con productos más “taquilleros” (algo que no debe confundirse con falto de calidad).

IMMACULADA PILAR COLOM.-

PD: Si os habéis quedado con ganas de más, y no os habéis perdido el Episodio VII, os recomiendo su gag como Matt (técnico de radar) para el Saturday Night Live.

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