ACUARELA: LA CEGUERA EMOCIONAL Y LA FÍSICA

(2 votes, average: 4,00 out of 5)
Loading...

Acuarela, de Silvio Soldini, es un drama romántico ambientado en la Roma actual que presenta dos personajes entrados en la mediana edad que, en apariencia, son el día y la noche. Por un lado, Emma (Valeria Golino), una osteópata ciega a raíz de un accidente, pero risueña, decidida y amante de la floricultura y, por otro, Teo (Adriano Giannini) un atractivo publicista playboy que cuándo conoce a Emma salta de la cama de su amante a la de una pareja más estable. Aún así, se conocen en la consulta de Emma, comienzan a salir: Él parece ver en ella, principalmente, una conquista fácil y le da un cierto morbo comprobar cómo puede ser tener sexo con una mujer ciega, ella ve en él una vía de escape a su momento vital, a su soledad y a su trabajo como principal refugio. Pero lo que no saben es que su atracción irrefrenable puede cambiar sus esquemas.

La cinta me ha interesado por el contraste y lo bien definidos que están sus protagonistas. En especial, una sensible y magnética Valeria Golino, que interpreta a una mujer ciega, pero que es inteligente, resuelta y muy capaz pero que se siente algo insegura ante la llegada de un nuevo amor a su vida, tras haber sufrido una ruptura reciente. El personaje de Teo es algo más arquetípico en cuánto a hombre maduro, irresistible y embaucador de féminas. Aún así, la química entre ambos hace que la película gane enteros y se siga con interés, aunque en algunos momentos sea bastante previsible en cuánto al desarrollo de los acontecimientos.
Es una pequeña película, que combina momentos más dramáticos con otros más cómicos y de distensión, y que trata sobre las dificultades de amar a una persona que te rompe los esquemas, sea por un handicap o por una particular manera de ser. Asimismo, pone de manifiesto que algunas personas son más emocionalmente incapacitadas que aquellas otras que tienen una incapacitación que les condiciona la vida diaria. Es decir, que la ceguera emocional puede llegar a ser más acusada que la ceguera física.
SONIA BARROSO.-

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *