JEAN PAUL BELMONDO QUE ESTÁS EN LOS CIELOS

El 6 de septiembre falleció el actor francés Jean-Paul Belmondo y con él se fue una manera de contar historias en imágenes que hemos estado perdiendo con el paso del tiempo, de las modas y de los cambios de mentalidad. Hoy el mundo cinematográfico es un poco más libre pero dentro de esa libertad no hay una recompensa visual,

Al final de la escapada, de Jean –Luc Godard (1960) y protagonizada por Jean Serberg y Jean-Paul Belmondo es el claro ejemplo de cómo hacer cine, su personaje principal Michel Poccard (Jean – Paul Belmondo) aspira a algo mejor pero no deja de ser un pícaro moderno en busca de una libertad que siempre esta maltrecha con la vida cotidiana.

Aquí Gordard nos muestra el París que no es de postal y pone a unos personajes perdidos en la gran urbe que no dejan de ser artistas de otro tiempo, por eso esta obra hay que verla desde una perspectiva intima y a la vez social.

Partiendo de la base de esta cinta se ha realizado casi todo el cine francés, pero hay pequeñas diferencias en cada década, así sus películas tienen una base naturalista y realista no dejando de lado a su forma de ver y de sentir; pero aunque todos los directores, películas, actorees tengan puntos de conexión también tienen diferencias y miradas originales que nutren al espectador abriendo más el abanico, (todos sabemos que el público francés es mucho más chovinista con sus artistas y por esa razón tienen un plus de respeto).   

En el séptimo arte nos encontramos a creadores tan dispares como: Abdellatif Kechiche La vida de Adèle (2013), François Ozon En la casa (2012) o Michael Haneke La pianista (2001); son algunas películas francesas de este siglo y visualizándolas percibimos que la mentalidad de: Libertad, fraternidad e igualdad aún siguen vigentes en sus miradas; pero si retrocedemos al siglo pasado y empezamos a ver su cine como un movimiento reivindicativo tenemos que empezar con las películas de Jean Renoir La gran ilusión (1937),  François Truffaut Los cuatrocientos golpes (1959) o René Clément Juegos prohibidos (1952). que nos dirigen a conocer sus preocupaciones morales.

Pero ahora la industria atraviesa por un momento que no tiene nada que ver con su sensibilidad artística, la pandemia esta dañando todas las construcciones sociales y el cine no se libra: ¿Hasta cuándo va a durar este tramo de nuestras vidas?… ¿Volveremos a hacer una vida cultural sin miedo al contagio? 

Por ejemplo, fijándonos en el cine francés, la cuna del impresionismo cinematográfico: ¿Tendrán que volver a la primera vanguardia para vencer al Covid? A ese impresionismo mudo que apareció después de la primera guerra mundial y que no tardo en hacerse un hueco en el cinéfilo, aquí hay que mencionar a Abel Gance Napoleón (1926) y a Jean Epstein La caída de la casa Usher (1928)… 

Tal vez los cineastas franceses tengan que volver a sus orígenes para volver a enfocar el objetivo, tal vez tengan que inspirarse en los mismísimos George Meliés, de Viaje a la luna (1902) y en Jean Vigo, de L´Atalante (1934) y no sentirse tan huérfanos artísticos. Este momento, deben de intentar pasar página e ir poniendo las semillas de otro cine Nuevo francés, otra Nouvelle Vague huyendo del cine de masas y dando otro renacer a las películas europeas.

Debemos despedirnos de Jean – Paul Belmondo para que su legado no sean sólo películas viejas, ¿por qué esas películas viejas son clásicos? 

Al final de la escapada, tiene algo de nosotros pero, “ese nosotros” pertenece a todo el mundo, porque gente como François Truffaut o Jean-Luc Gordard nos mostraron una mentalidad eterna porque las cintas que rodaron, aún hoy, parecen actuales y aunque pasen cien años serán recordadas como milagros cinematográficos.

El actor debe de respirar su personaje y uno de los personajes más importante del cine es Michel Poccard con todos sus miedos y todas sus habilidades… Michael Poccard es para Jean –Paul Belmondo, lo que es Jean-Paul Belmondo para Michael Poccard… Al final de la escapada fue un punto de reflexión para rodar otras historias en nuestro continente y hacer crecer a un país que espera mucho de sus creadores.

Ahora nosotros nos quedamos sin el actor, y sus películas siempre lo tendrán… Pero aunque su vida pertenece al pasado. El intérprete sigue vivo para los espectadores, que seguirán disfrutando de sus trabajos porque hay genios que nunca pueden morir.

JORGE GIRBAU BUSTOS.-

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