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DIAMANTES EN BRUTO: GIVE ME A BREAK
enero 30, 2020 Articulos

“Netflix estrena una película de Adam Sandler”. Este titular posiblemente sea uno de los más terroríficos que os hayáis encontrado en los últimos años. Y es que el periplo del cómico estaounidense por la plataforma de streaming nos ha regalado joyas para la infamia como Criminales en el mar, Sandy Wexler o The Ridiculous Six, cintas hechas con cero esfuerzo peroque, generalmente, están entre las más vistas del gigante mediático. No es de extrañar que, viendo estos antecedentes, Netflix haya decidido comprar prácticamente todo lo que ha estrenado Sandleren los últimos años, bien sean las comedias que forman parte de su acuerdo multimillonario, o lobproyectos con directores más reputados como Noah Baumbach (The Meyerowitcz Stories) o ahora esta Diamantes en bruto, la nueva película de los hermanos Ben y Joshua Sadfie, a quienes ya le distribuyeron mundialmente su anterior película, Good Time. Y vaya si han acertado, porqueposiblemente estemos ante la mejor actuación de toda su carrera.

Sandler interpreta aquí a Howard Ratner, el dueño de una joyería de lujo en Nueva York a la quesólo acuden estrellas como Kevin Garnett, el ex-jugador de los Boston Celtics y que aquí seinterpreta a sí mismo. Su vida da un giro de 360º el día en que un robo le obliga a asumir una deuda con unos gángsters de Europa del este que marcarán su camino hasta el final de la película. Comohe dicho antes, Sandler está impresionante. Repito. Impresionante. El tipo se marca una actuación que hasta lleva al límite al espectador, contagiándole todo el estrés y el desasosiego que tiene estepersonaje en constante movimiento, bien para salvar el culo ante estos mafiosos o para intentar que su mujer (Idina Menzel, sí, la de Frozen) sepa que tiene una amante con la que comparte algo másque cuatro polvos (Julia Fox). Su actuación es tan portentosa que me chirría que no haya entrado en la terna de nominados al Oscar al mejor actor.

Al igual que en Good Time, los hermanos Sadfie no dan respiro al espectador, sumiéndole en esos bajos fondos neoyorquinos de las subastas y joyerías de lujo, mostrándote una Nueva York sucia, violenta y deprimente que poco tiene que ver con la que todos tenemos idealizada. Los directores saben también combinar toda la miseria que lleva encima Ratner con momentos cómicos que nos demuestran lo perdedor que es el protagonista de la misma, un tipo que no puede dejar de tomardecisión nefasta tras otra, lo que a uno le frustra mucho como espectador. El clímax de la película es apoteósico, y llegas a él totalmente exhausto tras dos horas de agobio, también en buena parte por la banda sonora de Daniel Lopatin, que entre sintetizadores y percusiones te deja descolocado y haceque, por momentos, le pidas a gritos un respiro a la película.

El caso es que, como he dicho antes, esta película no sería nada sin la portentosa actuación de Sandler, al que desde la primera escena en la que le vemos realizándose una colonoscopia, hasta el final, nos regala una de las mejores actuaciones de los últimos años y, de largo, la mejor de toda su carrera. Ojalá esto sirva para que acepte más papeles así y rebaje su volumen de comedias chorrasporque se ha vuelto a demostrar que, si quiere, puede ser uno de los grandes.

HÉCTOR GARCÍA.-

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