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LITUS: LA LOSA DEL SUICIDIO
septiembre 6, 2019 Articulos

La premisa de Litus es sencilla: Un grupo de amigos se reencuentra tres meses después del suicidio de uno de sus miembros. Toni, hermano del difunto Litus, los reúne para entregarles a cada uno la carta personal que el propio Litus les escribió antes de quitarse la vida.

A medida que los invitados van llegando al piso donde vivían Litus y su mejor amigo, la trama se acelera y vamos conociendo a los distintos personajes a base de sorpresas y secretos revelados uno tras otro, sin descanso. Los
diálogos son el único motor que impulsa el argumento dentro del espacio cerrado del apartamento, pero son tremendamente efectivos para desgranar los conflictos latentes entre los miembros del mermado grupo y asistir al dolor que les causa su luto común.

Transitando constantemente entre la comedia y el drama, el humor negro actúa de puente entre los dos géneros, permitiendo una ida y venida sucesiva de emociones contrapuestas. De esta forma, el director Dani de la Orden vuelve a sus orígenes y nos recuerda las fórmulas ya usadas en su fantástica ópera prima Barcelona: noche de verano y su algo repetitiva secuela Barcelona: noche de invierno. Así, el joven director catalán se aleja de sus últimas
películas (como, por ejemplo, El pregón), mucho más puras en su propuesta humorística, y se sumerge de nuevo en aquello en lo que más destaca: mostrar la naturaleza de las personas y sus relaciones interpersonales.

Gracias a ello, el film consigue remover algo en nuestro interior y hacernos pensar. Pensar en la amistad, en el amor, en la felicidad (o en la ausencia de ella), en la muerte y, sobretodo, en el suicidio. Y es que otra gran virtud de Litus es su atrevimiento al acercarse a un tema tan tabú en nuestra sociedad como lo es el suicidio. Nos enfrenta cara a cara con esta incómoda realidad y nos hace reflexionar profundamente sobre ella, abordando todas sus aristas des de
múltiples perspectivas; la de cada uno de los seres queridos de Litus y la del propio protagonista ausente.

Sin embargo, no todo es tan redondo en la película y ésta también consta de distintas imperfecciones. Algunos diálogos y ciertos giros de guión y sorpresas en la trama pueden resultar forzados para algún espectador. Hay momentos concretos que resultan poco naturales, poco creíbles. Y en la misma línea, parece que hay algunos conflictos que no terminan de explotar, al menos no como cabría esperarse en una situación límite como la que se expone. Aún así, la mayoría del film goza de una buena fluidez y es bastante coherente de principio a fin.

Finalmente, el reparto es en general muy correcto y cabe destacar especialmente a Quim Gutiérrez en el papel del hermano de Litus, con el que ganó el premio a Mejor actor de reparto en el Festival de Málaga de este año.

MARTÍ ESTEBAN.-

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