JOHN WICK 3: EL OLIMPO DE LOS ASESINOS

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En los primeros compases de John Wick 3 vemos a John Wick huyendo por la gran Manzana de Nueva York con el rostro del héroe caído en su cara. A su vez, mientras vemos la figura de este personaje ya icónico ahogado por los rascacielos, los neones y la masificación de su propia ciudad, vemos en una de las pantallas ni nada mas ni nada menos que Buster Keaton subido a una locomotora en la Maquinista de la general. Este elemento que podía pasar por alto por mas de uno no es nada casual; ya que al igual que el inicio de la anterior entrega en el autocine, se trata de una referencia meta cinematográfica que es todo una declaración de intenciones nada mas asomarnos por esta cinta. En ella, se nos establece un paralelismo sobre el cómico mudo y el personaje de Keanu Reeves en esta franquicia, como aludiendo al propio John Wick como nuevo héroe acrobático de rostro impávido del celuloide.

Dicho símil, independientemente de lo que nos parezca nos dice mucho qué es la saga John Wick y, sobre todo, el universo que se ha ido construyendo en la saga. Según el director de las tres entregas  hasta el momento ( la primera junto a David Leitch y todas con libreto de Derek Kostlad), el director Chad Stahelski la saga seria algo así como una amalgama del cine de los espagueti western de Sergio Leone, el Akira Kurosawa de los siete samuráis, el cine made in Hong Kong, el anime japonés y los films de acción de Steve McQueen y Charles Bronson.

Pero lo mejor de todo es que eso es la base del invento ya que lo hace grande John Wick es no solo todo eso, sumado a sus referencias culturales dispares, sino su mitología clandestina que eleva los bajos fondos del cine negro clásico estadounidense a una escala globalizada y con una estética tan estilizada como de contrastes. Una iconografía que en la primera entrega nos presentaba una especie de limbo en forma de hotel para asesinos, que en la segunda se expandía hasta convertir ese microcosmos en una cadena internacional de hoteles regidos por una Alta Mesa y que en esta tercera entrega, sigue expandiendo un poco más el universo y el de sus roles a la vez que nos regala como es costumbre la mejor ensalada de tiros en la cabeza y golpes que probablemente veremos este año.

Porque tampoco nos engañemos. John Wick es eso. Acción, Acción y luego acción. Y en ese sentido, sin olvidar todo lo antes mencionado, la película empieza como un tiro desde el minuto 1 dándolo todo. No en vano, la primera parte del film es el mejor inicio de un actioner que uno recuerda en mucho tiempo. En ella, asistimos a varias secuencias de acción donde las coreografías enmarcadas en ese mundo de neón tan característico del Wickverso son espectaculares, imaginativas y tan bien orquestadas y violentas, que podríamos decir que son algo así como las de la saga de Redada Sangrienta pero sin el desfase de hemoglobina de estas ( o también porque no decirlo puro John Wick elevado al cubo). Tras ese inicio frenético que demuestra otra de las grandes cualidades de la cinta que es su montaje (mas allá del puramente métrico donde John Wick mantiene su esencia de limitar los cortes en las set pieces), el film prosigue en el segundo acto, en un escenario atípicamente exótico en la saga donde se nos presenta un mosaico de nuevos recursos expresivos al son del característico Gun Fu de la saga. El tercer acto cerrará la travesía dejando el espectador con mas interrogantes que nunca; dejando para mi la nota menos positiva de todo el conjunto. Y es que si bien los bien ejecutados giros de guion y el clímax a lo Operación Dragón wickinesco son un buen cierre para la función, creo que la decisión de esta entrega de abrazar mas que nunca su condición de serial (esto no es un final de saga ni por asomo) la afecta tanto en trama como en la acción y no de forma positiva; como si aflojaran el ritmo para reservarse en futuras entregas.

No obstante, mas allá de ese síntoma endémico del cine comercial actual, John Wick es una magnifica película de acción…y de actores. Y es que en esta entrega, aparte de traernos los habituales rostros de Ian McShane como Winston o Laurence Fishburne como The Bowery King, la cinta presenta nuevos personajes como los rostros de Halle Berry y Angelica Huston elevando aun mas el nivel actoral de la saga. Y es que en el apartado actoral todos están magníficos porque aunque en esta entrega haya más minutaje dedicado a set pieces de acción que nunca, los actores tienen material con el que trabajar tanto a nivel de libreto como de gramática audiovisual.

Porque para terminar, antes que me extienda demasiado, quiero dejar claro que mas allá de una cinta de acción, John Wick 3, al igual que sus anteriores cintas, no es un ejercicio de intelectualización forzada. Es un canto de amor al cine desde la propia autoconsciencia de la postmodernidad y como tal se puede disfrutar tanto de forma meramente superficial como una película de acción al uso, como incorporando en la ecuación todo el subtexto mencionado. En la mano de cada uno está el elegir que camino tomar, igual lo hace John Wick, ateniéndose a su vez tanto a las causas como a las consecuencias.

JOAN BOTER.-

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