DOLOR Y PEDRO ALMODÓVAR

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Dolor y gloria es la nueva película de Pedro Almodóvar, el cineasta español más internacional hoy en día. Su estilo incomparable se ha creado en su filmografía con películas como Mujeres al borde de un ataque de Nervios o Hable con ella, entre otras películas únicas. Ahora, en la vigésima película de su carrera, Almodóvar presenta una historia autobiográfica disfrazada donde un personaje llamado Salvador Mallo es el alter ego de Almodóvar en la ficción.

Para ser honesto, no soy un experto en la obra de Pedro Almodóvar, pero conozco la importancia de su universo en las artes, no solo en el cine. Su cine contiene referencias sobre películas clásicas como los melodramas de Douglas Sirk o las obras de Fassbinder (y así un largo etcétera), pero también contiene referencias de arte contemporáneo (tales como referencias basadas en Pop Art).

Sin embargo, la parte más importante de su cine es como defiende la sexualidad de forma abierta y cómo esta combinación de gran variedad de influencias funciona en ese contexto. Sin embargo, Dolor y Gloria es un Pedro más dramático que nunca, un” mea culpa “amargo con leves destellos de humor sobre un cineasta viejo y enfermo.

En esta ocasión, su estilo visual (filmado en Arri Alexa NXT con el trabajo de la cinematografía de José Luis Alcaine) es más natural que el de sus anteriores cintas. Su paleta de colores es menos intensa que otras obras de Pedro y el estudio de la luz en interiores es más sombrío, como apreciamos en el set de la casa del Salvador (La casa real de Pedro Almodóvar). Sin embargo, su manierismo almodovariano sigue en pie. El color rojo y blanco están cargados con un fuerte simbolismo en la película (una constante en las cintas de Pedro) y las pinturas de Modrian o Hooper también son una referencia visual común para el estilo único de Almodóvar. Además, Almodóvar abre un nuevo camino visual en su carrera en la secuencia digital sobre las dolencias de Salvador. Esta secuencia ha sido realizada por un artista argentino, Juan Gatti, responsable también de los magníficos créditos iniciales.

La cinta se mueve en dos líneas de tiempo: La infancia del director en Paterna, Valencia (la real estaba en La Mancha) y la actualidad donde el autor está en la cima pero está sufriendo por sus pecados, su paupérrima salud y sus recuerdos. Debo admitir que estoy impresionado por el modo en que Almodóvar habla de él en esta película y de cómo fluye la duración de la película, incluso aunque a veces se centre demasiado en su sufrimiento. Afortunadamente, el elenco es tan notable. Banderas realiza una actuación asombrosa. Parece el clon de Almodóvar, pero no es una caricatura, excepto en la única escena cómica de la película (y una de mis más destacadas escenas de la película). Además, el resto del reparto está en la misma línea. Julieta Serrano y Penélope Cruz son la madre del director en las diferentes líneas de tiempo de la película y están fantásticas en la piel de este personaje tan importante. Nora Navas está excelente en el papel de Mercedes, que interpreta a la asistente del director (en un papel inspirado en la gente del séquito del director manchego). Con respecto a las actuaciones de Sbaraglia y Etxeandia, estos realizan actuaciones brillantes, principalmente la de Asier Etxeandia, cuyo papel se basa en una de las enemistades más antiguas de Pedro. Y, por supuesto, no me olvido de la banda sonora austera de Alberto Iglesias o de la precisa edición del trabajo de Teresa Font, una de las montadoras de mas nombre de nuestro cine, que debuta con este Dolor y Gloria en las películas de Almodóvar.

Recomiendo esta película especialmente para los admiradores de Almodóvar, incluso aunque ésta sea una de las películas más “pudorosas” , y los viejos seguidores puedan sentirse decepcionados por este “giro” de su filmografía (aunque hay desnudos o personas que toman drogas en la película, eso sí). Pero creo que Dolor y gloria puede captar nuevo público, aunque (aviso para principiantes) esta no sea una película biográfica al uso como por ejemplo, la taquillera Bohemian Rhapsody. Es más bien un retrato de ritmo pausado y triste en primera persona de uno de los cineastas más importantes de la historia del cine, Pedro Almodóvar, tanto para bien como para mal. Y en mi opinión, no es su mejor película. Pero es la película más sincera de Pedro Almodovar y creo que es una muy buena película.

JOAN BOTER.-

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